Santo Domingo. – El Teatro Agua y Luz, situado en el emblemático Centro de los Héroes de Santo Domingo, se encuentra sumido en el abandono y la ruina. Además, se ha visto en medio de disputas legales como una concesión por 25 años a la Consultora Astur.
El programa Reporte Especial con Julissa Céspedes investigó la falta de acción concreta que debe enfrentar la citada infraestructura para su restauración.
Fue a partir de los años 90, la gloria del Teatro Agua y Luz comenzó a desvanecerse. Sin fondos para su mantenimiento, este fue cayendo en el abandono. Y lo que alguna vez fue un símbolo de modernidad, se convirtió en una estructura en ruina.
El decano de la Facultad de Arquitectura y Artes de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), Luis Omar Rancier Valdez, aseguró que el Teatro Agua y Luz es un edificio que debió protegerse desde el principio y que la falla fue que no se les dio un uso continuo a sus instalaciones.
Daños que Presenta
El agua que una vez danzó en el escenario ahora baila en goteras, filtraciones y estanques contaminados. Mientras que el área circundante se ha convertido en un lugar asentamientos improvisados. Además, en el lugar, las paredes se aprecian destruidas, con puertas en el suelo, baños dañados, persianas rotas y pasillos de recreo para ratas.
Asimismo, las ruinas del Teatro Agua y Luz ha sido el albergue de indigentes, drogadictos y hasta ha servido de motel para prostitutas.
PUEDE LEER:
Proyecto Fracasado
En el 2004, se pretendió derrumbar la infraestructura para hacer un parqueo y descongestionar el Centro de los Héroes, pero hubo reacciones de la población.
Posteriormente, no fue posible derrumbar la estructura, por lo que se decidió en 2005 su restauración y un año después la empresa Dawn Properties acordó con la Corporación de Fomento de la Industria Hotelera y Desarrollo del Turismo (CORPHOTELS), la remodelación del teatro, con una cotización de 12 millones de dólares, mientras que la empresa estadounidense mantendrían control del teatro por un período de 30 años.
Pero en el 2007, el proyecto sufrió una primera paralización debido a que supuestamente los constructores no habían llevado a la Dirección de Planeamiento Urbano del Ayuntamiento del Distrito Nacional, ciertas modificaciones que se hicieron a la obra.
Nueva Licitación
Varios años más tarde, el gobierno realizó otro intento para poner el Teatro Agua y Luz en operación. Los días 8 y 9 de enero de 2015, CORPHOTELS convocó a licitación pública para arrendar el “Agua y Luz”. La empresa Consultoría Astur resultó adjudicataria del concurso.
El contrato de “arrendamiento” fue firmado el 30 de marzo de 2015, por CORPHOTELS y la Consultoría Astur.
Este contrato estableció en su artículo 3, que el Estado arrendaba por 25 años por un precio de 5 mil dólares pagados a CORPHOTELS mensualmente. Además, con la firma del documento, fue otorgado un monto de 10 millones de pesos, que forman parte del precio del arrendamiento.
De acuerdo con el documento, en las obligaciones de la compañía Astur, se establece en el artículo 4, que estaba comprometida a hacer inversiones en la remodelación, construcción, adecuación y expansión de la planta física del teatro por un monto estimado de más de 1,276 millones de pesos.
La construcción se llevaría a cabo en 2 etapas, en la primera se ejecutaría la reconstrucción del teatro, y además la construcción de un casino y parqueos; mientras que en la segunda etapa se construiría un hotel con 85 habitaciones, una plaza comercial, un área verde y más parqueos.
Litis Judicial
Pero este contrato terminó en litis judicial en 2020, mediante la resolución RIC-96-2020, la Dirección General de Contrataciones Públicas (DGCP) anuló la licitación que le adjudicaba el teatro a la empresa Astur y declaro el proceso de ilegal.
Esta resolución establece que CORPHOTELS no cumplió con varias disposiciones, mientras que, ante la resolución, Astur reaccionó con una solicitud de medida cautelar y un recurso contencioso ante el Tribunal Superior Administrativo.
En el primer caso, el tribunal rechazó la solicitud. Dictaminó, mediante sentencia el 26 de enero de 2020, que Astur no había realizado trabajos de remozamiento del Teatro Agua y Luz y no evidenció las razones por las que no había recibido las remodelaciones contratadas.
En cuanto al recurso contencioso, el tribunal falló a favor de la DGCP. Dispuso, el 26 de septiembre de 2022, la anulación del contrato a Astur y declaró ilegal el procedimiento llevado a cabo por CORPHOTELS.
Pero ambos fallos fueron recurridos por Astur ante la Suprema Corte de Justicia (SCJ). De acuerdo con informaciones oficiales, esta última sentencia también fue recurrida en casación, aunque el recurso todavía no ha sido conocido en la alta corte.
Ante esta situación, el futuro del Teatro Agua y Luz sigue siendo incierto, y depende de la voluntad colectiva de las autoridades.
Su Historia
El Teatro Agua y Luz es una joya arquitectónica de la República Dominicana, estructura única en su tipo, con espectáculos de luces y agua.
Fue construido bajo el régimen de Rafael Leónidas Trujillo en el marco de la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre. Esta actividad fue celebrada en diciembre de 1955 y buscaba mostrar al mundo la grandeza de su gobierno.
El proyecto fue encargado al arquitecto español Carles Buïgas, el mismo que diseñó la Fuente Mágica en Barcelona, España. Con un presupuesto de 2 millones de pesos, la construcción del teatro marcó un antes y un después en la historia arquitectónica de Santo Domingo.
La magia del Teatro Agua y Luz radicaba en su capacidad para sincronizar espectáculos de agua y luces de colores y música.
Artistas en el Agua y Luz
Durante sus primeras décadas, el “Agua y Luz” fue un espacio activo que acogió a artistas de renombre internacional, entre ellos Frank Sinatra, Charles Aznavour, Sandro de América, Raphael de España, y el padre del Rock and Roll, Bill Haley y sus Cometas.
El escenario del teatro, sirvió para la filmación de producciones cinematográficas como: “El Padrino 2”, protagonizada por los célebres actores Marlon Brandon y Al Pacino, así como “Motín a Bordo”, “El Dios Negro”, “Enrique Blanco” y “La Diosa del Caribe”.
Para el 1987, el teatro fue declarado Patrimonio Nacional, un reconocimiento que buscaba preservar su valor arquitectónico y cultural.