El fracaso de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad, Pakistán, se originó por el rechazo de Teherán a cualquier compromiso que implicara suspender o limitar su programa nuclear. Por su parte, Washington considera indispensable obtener garantías verificables de que Irán no continuará con ese programa. La distancia entre ambas posiciones cerró la vía diplomática de solución del conflicto bélico.
Tras ese desenlace, Estados Unidos anunció la preparación de un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz aplicable a embarcaciones de cualquier bandera. Irán respondió con advertencias dirigidas a los puertos del Golfo Pérsico y con la decisión de permitir el tránsito únicamente a los buques que acaten sus regulaciones militares y comerciales. La tensión aumenta en un entorno donde cualquier error de cálculo puede provocar la destrucción masiva de infraestructura energética muy importante.
Le puede interesar:
Los mercados han comenzado a reaccionar. El precio del petróleo supera los cien dólares y los índices bursátiles retrocedieron hoy en la mañana en Asia y Europa, y oscilaron en Estados Unidos. El escalamiento de la guerra en Medio Oriente elevará la volatilidad, acentuará la inflación importada, incrementará las presiones fiscales y reducirá la actividad económica global.
Algunos países, como China, Francia y el Reino Unido, apoyan iniciativas que garanticen la navegación a través del estrecho de Ormuz, porque entienden que es la única forma de reducir el impacto negativo sobre el bienestar de su población.