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¿Cómo se calcula la canasta familiar en RD y por qué existen varios niveles?

Canasta familiar
Las autoridades económicas utilizan la evolución de la canasta familiar para evaluar el impacto de la inflación sobre los hogares y diseñar políticas públicas. Foto: Fuente externa

Santo Domingo, RD.- La canasta básica familiar que representa los bienes y servicios indispensables que requiere un hogar para satisfacer sus necesidades básicas.

Se mide mediante dos métodos principales: el costo calórico de los alimentos y las encuestas de gastos de los hogares.

Existen diferentes niveles porque los hábitos de consumo y el costo de vida varían drásticamente según los ingresos y la ubicación geográfica de las familias. La canasta familiar, uno de los principales indicadores utilizados para medir el costo de vida en la República Dominicana.

Este valor se usa como referencia para analizar el comportamiento de los precios, evaluar el poder adquisitivo de los hogares y orientar decisiones económicas tanto del Gobierno como del sector privado. Sin embargo, muchas personas desconocen que en el país no existe una única canasta familiar, sino varias, diferenciadas según el nivel de ingresos de las familias.

El cálculo de la canasta familiar está a cargo del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), que utiliza información obtenida a través de la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH).

La misma permite identificar en qué bienes y servicios gastan las familias dominicanas y qué peso tiene cada uno dentro de su presupuesto mensual.

La canasta básica familiar e ingresos

Con esos datos, el Banco Central construye el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide la variación de los precios de un conjunto representativo de productos y servicios consumidos por los hogares. Entre estos se incluyen alimentos y bebidas, vivienda, transporte, salud, educación, comunicaciones, vestimenta, recreación y otros gastos habituales.

Una de las particularidades del sistema dominicano es que la población se divide en cinco quintiles de ingreso. Cada quintil agrupa al 20 % de los hogares, desde los de menores ingresos hasta los de mayores recursos. Debido a que los hábitos de consumo cambian según el nivel económico, cada grupo tiene una canasta distinta y, por tanto, un costo diferente.

Por ejemplo, los hogares de menores ingresos destinan una mayor proporción de su presupuesto a alimentos, bebidas y servicios básicos, mientras que las familias de mayores ingresos gastan relativamente más en educación privada, transporte, entretenimiento, restaurantes, seguros y otros servicios. Esto explica por qué las variaciones de precios no afectan por igual a todos los sectores de la población.

Además de las cinco canastas por quintiles, el Banco Central publica una canasta familiar nacional, que representa el promedio del consumo de todos los hogares del país. Esta cifra suele ser la más citada en los informes económicos y sirve como referencia general para medir la inflación y el costo promedio de vida.

El valor de la canasta familiar cambia cada mes debido a las fluctuaciones en los precios de los bienes y servicios que la integran. Factores como el comportamiento de los combustibles, los alimentos, la energía eléctrica, el transporte, las condiciones climáticas o la situación económica internacional pueden influir en su incremento o reducción.

Canasta familiar frente al salario

El costo de la canasta familiar no equivale al salario mínimo. Aunque ambos indicadores suelen compararse, tienen objetivos distintos. La canasta mide el gasto promedio necesario para cubrir las necesidades de un hogar. Mientras que el salario mínimo corresponde a la remuneración legal establecida para un trabajador, la cual varía según el tamaño de la empresa y el sector económico.

Las autoridades económicas utilizan la evolución de la canasta familiar para evaluar el impacto de la inflación sobre los hogares y diseñar políticas públicas.

La existencia de varios niveles de canasta familiar responde a la diversidad de ingresos y patrones de consumo de los hogares dominicanos. Lejos de ser una contradicción, esta metodología permite reflejar con mayor precisión la realidad económica de cada segmento de la población y ofrece una medición más representativa del costo de vida en la República Dominicana.

Más contenido por Gabriela Mora Encarnación

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