Santo Domingo, RD.- Tras el descontento de la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) sobre los pagos con tarjetas de créditos o débitos en las estaciones de combustibles, surge una realidad poco conocida.
¿Cómo funciona realmente el sistema de cobros electrónicos en este sector y por qué las comisiones generan un conflicto económico?. Esto luego de la advertencia de Anadegas en torno a las supuestas pérdidas que enfrentar por esta situación.
De acuerdo con los reportes de Anadegas, las estaciones de combustible tienen un margen de ganancia por cada galón de gasolina vendido de RD$25, de los cuales tienen que ceder un 7 por ciento al sistema financiero por el uso de las tarjetas.
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“La banca se lleva prácticamente 27 % de la utilidad bruta que nosotros recibimos. Por cada galón de combustible nos cobran siete pesos. Es insoportable, ya que también cobran una comisión por uso de la tarjeta”, advirtió el presidente de Anadegas, Juan Elías Pérez
Al respecto, la institución y el Gobierno acordaron una tregua de 30 días antes de aplicar una posible eliminación de los pagos con tarjetas bancarias en las estaciones de combustibles.
A diferencia de otros comercios que pueden ajustar el precio de sus productos para absorber esos costos, las estaciones venden combustibles a precios fijados semanalmente por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).
Cada vez que un cliente paga con una tarjeta de débito o crédito, intervienen varios actores. El banco emisor de la tarjeta autoriza la compra, una empresa adquirente procesa la transacción, la red internacional o local de pagos comunica la operación y finalmente el dinero llega a la cuenta de la estación de servicio, descontando previamente las comisiones correspondientes. Ese proceso ocurre en apenas segundos, pero tiene un costo para el comercio.
Comisiones por pagos con tarjetas
Las comisiones varían según el tipo de tarjeta, el banco, la red utilizada y el contrato comercial de cada estación.
En términos generales, estos cargos representan un porcentaje del valor de la venta, además de posibles costos fijos por el uso de terminales electrónicas. Para negocios con márgenes amplios, estas deducciones pueden ser manejables, pero en el expendio de combustibles el margen de comercialización suele ser considerablemente más reducido.
En República Dominicana, el precio de los combustibles incluye componentes como el costo internacional del petróleo y sus derivados, impuestos, transporte, distribución y el margen de comercialización autorizado para los detallistas.
Precisamente este último es el que utilizan las estaciones para cubrir gastos operativos como nómina, energía eléctrica, seguridad, mantenimiento, alquileres y ahora también las comisiones por pagos electrónicos.
Anadegas sostiene que el crecimiento del uso de tarjetas y otros medios electrónicos ha incrementado el impacto de esas comisiones sobre las finanzas de las estaciones.
La organización argumenta que, al vender un producto de precio elevado y margen limitado, una parte importante de sus ingresos termina destinada al pago de servicios financieros, reduciendo la rentabilidad del negocio.
Del otro lado, el Gobierno reiteró la importancia de preservar los medios electrónicos de pago por su impacto en la inclusión financiera, la formalización de la economía y la comodidad de los consumidores.
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Discisión sobre posibles limites en los pagos con tarjetas
Recordó que limitar los pagos con tarjetas obligaría a miles de personas a depender exclusivamente del efectivo, una medida que podría afectar tanto a los usuarios como al sistema de bancarización que el país ha impulsado durante los últimos años.
Durante los 30 días acordados, se aplicarán restricciones a los pagos con tarjetas mientras representantes del Gobierno, de Anadegas y de los sectores financieros analizan alternativas que permitan reducir el impacto de las comisiones sin afectar el servicio al consumidor.
Entre las opciones que podrían discutirse figuran una revisión de las tasas cobradas por las adquirentes, esquemas diferenciados para el sector de combustibles, incentivos regulatorios o acuerdos comerciales especiales que reconozcan las características particulares de este mercado.
El resultado de estas negociaciones será determinante para millones de dominicanos que diariamente utilizan tarjetas para abastecer sus vehículos.