Económicas

Magín Díaz: «No gobernaremos para intereses de unos pocos»

El ministro de Hacienda y Economía defendió una gestión centrada en el interés general.

Advirtió que su despacho no será espacio para resolver agendas particulares de lobistas.
Advirtió que su despacho no será espacio para resolver agendas particulares de lobistas.

Magín Díaz trazó una línea política y técnica sobre la conducción del Ministerio de Hacienda y Economía: diálogo con gremios, apertura a críticas constructivas y cero tolerancia frente a grupos de presión que pretendan capturar la agenda pública.

Al concluir una presentación en el marco del almuerzo de la Cámara Americana de Comercio (AMCHAMDR), el ministro afirmó que las responsabilidades de su cargo son abrumadoras, porque combinan finanzas públicas, planificación de la inversión, estrategia de desarrollo, programas sociales y supervisión de numerosos fideicomisos públicos.

Díaz sostuvo que esos fideicomisos están bajo control riguroso para evitar distorsiones presupuestarias y garantizar que cumplan con los fines de eficiencia para los que fueron creados.

Mensaje a los lobistas

El ministro explicó que la carga institucional se vuelve más pesada cuando actores particulares intentan ocupar el tiempo de un ministro para resolver asuntos individuales.

Frente a eso, aseguró que su gestión mantendrá puertas abiertas para organizaciones, gremios y críticas que ayuden a mejorar, pero cerradas para quienes entiendan que un ministro debe funcionar como “lacayo” de intereses particulares.

La frase marca uno de los mensajes más duros de Díaz desde que asumió la conducción del Ministerio de Hacienda y Economía, una institución creada por la fusión de Hacienda y Economía, Planificación y Desarrollo, bajo la Ley núm. 45-25.

Una economía bajo presión permanente

Díaz afirmó que la conducción económica en tiempos de permacrisis exige preservar estabilidad sin renunciar al crecimiento y ordenar las finanzas públicas sin paralizar el desarrollo.

Su visión plantea que las crisis pueden imponer condiciones, pero no deben dictar el rumbo del país. Por eso, defendió decisiones orientadas al interés general, aunque no siempre sean las más cómodas ni las más populares.

El ministro ha insistido en otros escenarios en que el Gobierno mantiene una estrategia de prudencia fiscal, estabilidad macroeconómica y protección de sectores vulnerables frente a un entorno internacional complejo.

El fondo del mensaje es institucional: el nuevo Ministerio de Hacienda y Economía no quiere ser solo una oficina de presupuesto, sino el centro de coordinación de las finanzas públicas, la planificación económica y la estrategia de desarrollo. En esa función, Díaz advierte que el país necesita reglas, prioridades y disciplina, no decisiones dictadas por presiones de corto plazo.

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