La iglesia San Miguel, ubicada en plena Ciudad Colonial, se convirtió la tarde de este lunes en escenario del tributo anual al arcángel Miguel, considerado protector y defensor de la fe.
Cada 29 de septiembre, cientos de devotos se congregan para rendir homenaje a la figura celestial. Esta vez, el templo y sus alrededores se llenaron de aromas característicos: tabaco, frutas frescas, ron y bizcochos decorados.
Los asistentes se acercaron con ofrendas y velas. Historias de supuestos milagros —desde curaciones hasta protección en momentos de peligro— fueron compartidas entre los fieles como prueba de la intercesión del arcángel. El ambiente estuvo acompañado de tambores, cantos y rezos colectivos.
No sin críticas
En las calles aledañas, comerciantes improvisaron ventas de velas, rosarios y alimentos típicos, mientras los visitantes se mezclaban entre turistas curiosos y creyentes fervorosos.
No obstante, la actividad no ha estado exenta de críticas. Usuarios en las redes sociales manifiestan que las características de la celebración escenificada esta tarde dista mucho de la tradición católica. Varios sugieren que la iglesia Católica debería tomar controles sobre ese tipo de manifestaciones.