Santo Domingo, RD.- El colesterol LDL o colesterol «malo», es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte a nivel mundial.
Aunque el organismo necesita colesterol para producir hormonas y formar las membranas celulares, un exceso de LDL en la sangre favorece la acumulación de placas de grasa en las arterias “aterosclerosis”.
El riesgo aumenta cuando los niveles de colesterol LDL permanecen elevados durante años. En personas sanas, las guías médicas recomiendan mantener el LDL por debajo de 100 miligramos por decilitro (mg/dL), mientras que quienes ya padecen enfermedades cardiovasculares o presentan un riesgo muy alto pueden necesitar valores inferiores a 70 mg/dL, e incluso más bajos según las recomendaciones más recientes de especialistas.
RECOMENDAMOS LEER:
- No es un mito: estas son las razones por las que los mosquitos pican más a algunas personas
- Comisión bicameral que estudia modificaciones al Código Penal recesa hasta este viernes; espera informe de propuestas
- ¿Cómo se calcula la inflación y por qué no todos sienten el mismo aumento de precios?
- Colesterol, un factor silencioso que impacta la salud cardiovascular
Coleterol malo en niveles elevados
Cuando el colesterol «malo» alcanza niveles elevados, las arterias comienzan a estrecharse y endurecerse de manera progresiva. Este proceso puede pasar desapercibido durante décadas, ya que el colesterol alto generalmente no produce síntomas.
Sin embargo, sus consecuencias pueden manifestarse de forma repentina mediante un infarto, un accidente cerebrovascular o una enfermedad arterial periférica.
Entre los factores que favorecen el aumento del LDL se encuentran una alimentación rica en grasas saturadas y grasas trans, el sedentarismo, el sobrepeso, el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión arterial y los antecedentes familiares.
Algunas personas también padecen hipercolesterolemia familiar, un trastorno genético que provoca niveles extremadamente altos desde edades tempranas.
La primera estrategia para reducir el colesterol consiste en adoptar cambios en el estilo de vida. Los especialistas recomiendan aumentar el consumo de frutas, vegetales, cereales integrales, legumbres y pescado, además de limitar los alimentos ultraprocesados, las carnes con alto contenido de grasa y los productos con grasas trans. A esto se suma la práctica regular de actividad física, el control del peso y evitar el consumo de tabaco.
Cuando estas medidas no son suficientes, los médicos recurren a tratamientos farmacológicos. Las estatinas continúan siendo el medicamento de primera línea por su eficacia para disminuir el colesterol LDL y reducir el riesgo de eventos cardiovasculares.
En algunos pacientes también pueden utilizarse otros medicamentos, como ezetimiba o los inhibidores de PCSK9, especialmente cuando el riesgo cardiovascular es muy elevado.
Nueva ventana terapéutica
En este contexto, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó recientemente un nuevo medicamento para el control del colesterol, ampliando las opciones terapéuticas disponibles para pacientes que no logran alcanzar sus metas de LDL con los tratamientos convencionales o que requieren una reducción adicional del riesgo cardiovascular.
La incorporación de nuevas terapias representa un avance importante en el manejo de una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Los especialistas destacan que estos nuevos fármacos no sustituyen los hábitos saludables ni deben utilizarse de forma indiscriminada.
Reiteran que su indicación depende de una evaluación médica individual, considerando factores como la edad, los antecedentes cardiovasculares, la presencia de diabetes, la función renal y los niveles de colesterol alcanzados con los tratamientos previos.
También insisten en la importancia de realizar controles periódicos mediante análisis de sangre, especialmente en personas mayores de 40 años o con factores de riesgo. Advierten que la mejor terapia sigue siendo la combinación de una alimentación equilibrada, ejercicio físico y seguimiento médico
Recuerdan que detectar a tiempo un colesterol elevado permite iniciar intervenciones tempranas que reducen significativamente la probabilidad de sufrir complicaciones graves en el futuro.
No obstante, los expertos coinciden en que la mejor estrategia sigue siendo la combinación de una alimentación equilibrada, ejercicio físico, seguimiento médico y, cuando sea necesario, el uso de tratamientos farmacológicos personalizados para mantener el colesterol LDL bajo control y proteger la salud del corazón.