Santo Domingo, RD.– El Alzheimer es una enfermedad en aumento y con alta capacidad de tocar a cualquier persona, especialmente a los más mayorcitos.
Ante esta realidad, especialistas destacan la importancia de un diagnóstico temprano. Aseguran que el estudio otorga a los pacientes y sus familiares la oportunidad de una mejor calidad de vida y mayores accesos a tratamientos.
Hoy como cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer. La iniciativa dedicada a concienciar sobre las demencias con llamados a las personas a acudir a tiempo a las consultas para evitar deterioros mayores.
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El doctor Pablo Corella, gerente médico de Asofarma, afirmó que en la mayoría de los casos, los pacientes llegan a atenderse cuando el Alzheimer se encuentra en la etapa moderada o severa.
Factores de riesgos
Los riesgos de desarrollar la enfermedad son diversos y pueden ser modificables y no modificables. En los factores de riesgo que no son modificables destacan: la herencia, la edad, el sexo, la raza o etnicidad.
Mientras que, entre los modificables figuran la hipertensión, tabaquismo, obesidad, depresión y el estrés. La inactividad física, diabetes, aislamiento social, consumo excesivo de alcohol, contaminación atmosférica, bajo nivel educativo y otros.
Sin embargo, especialistas advierten que, todos estos factores aumentan la probabilidad que tiene una persona a desarrollar la enfermedad, por lo que recomiendan tomar las medidas a tiempo.
Alertas o llamados de atención
Los signos tempranos incluyen el olvido de eventos y conversaciones recientes, lo que progresa con el tiempo hasta convertirse en un problema grave de memoria.
Hábitos saludables
Los especialistas en la materia, como la doctora Marcia Castillo, recomiendan asumir hábitos saludables, ya que, dichos factores de riesgo, aumentan en gran manera la posibilidad de la enfermedad mental progresiva.
Tomar siesta
Tomar una siesta es una tradición de muchas personas, pero un estudio realizado en el Brigham and Women’s Hospital arrojó un resultado poco alentador para este descanso.
“De acuerdo con el estudio publicado en la revista Alzheimer’s and Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association, las siestas excesivas pueden ser uno de los muchos indicios de que una persona podría estar en camino a un deterioro cognitivo, y podría requerir una evaluación médica”.
De acuerdo a las conclusiones del estudio, “dormir la siesta dos horas al día aumentaba el riesgo de deterioro cognitivo en comparación con dormir siestas de menos de 30 minutos al día”.
Actividad física
Sin embargo, otro estudio realizado en Estados Unidos permitió identificar que realizar ejercicios físicos ayuda a reducir en un 33% el riesgo de padecer Alzheimer.
Los resultados del estudio revelaron que las personas que están más en forma física son menos propensas a desarrollar la enfermedad en comparación con las que son más sedentarias.
El estudio permitió identificar que realizar ejercicio físico reduce hasta un 33% el riesgo de padecer esta enfermedad.
Educación sobre la patología
La conmemoración de este día también convida a las personas a que busquen información sobre la patología y accedan a terapias que les ayuden a cuidar su salud mental.
Además, entender que el Alzheimer es una enfermedad de largo plazo y que no tiene aún una cura, sino métodos de tratamiento.
El Ministerio de Salud Pública define la enfermedad como una patología mental progresiva. La causa más común de demencia que genera el deterioro gradual de la memoria, del pensamiento y las habilidades sociales.
Mientras que, para la Sociedad Dominicana de Alzheimer y Similares se trata de una enfermedad “muy seria” que afecta la memoria, el pensamiento, la conducta y el funcionamiento de las personas.
“Es una enfermedad que no tiene fronteras, ataca a cualquier persona, sin importar raza, nivel social o económico”, puntualiza la entidad, fundada en el año 1994.
¿Cuándo acudir al médico?
En algunos casos, el Alzheimer suele confundirse con acciones normales del envejecimiento. Sin embargo, los familiares deben estar pendientes si los olvidos son reiterados y de ser así acudir al especialista.
La recomendación es estudiar la memoria desde que la persona tiene 55 o 60 años, sobre todo, si tiene antecedentes familiares, indica la psiquiatra y geriatra dominicana, Daisy Acosta.
“Recomiendo al paciente hacerse una batería neuropsicológica, que es como un retrato de cómo su aparato cognitivo está funcionando y evaluarlo en el tiempo. Muchos familiares acuden con el paciente al médico cuando ya es muy tarde, por lo que los tratamientos existentes, en ese momento de progresión de la enfermedad, no actúan como se espera”, explica la doctora Acosta.
Estudios sobre el origen del Alzheimer
El estudio, liderado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y publicado en la revista Nature, revela que el Alzheimer se debe a una alteración neuronal.
Esta provoca el hipocampo y la corteza entorrinal debido a una menor abundancia de una neurona del hipocampo y de cuatro neuronas de la corteza entorrinal.
Importancia de la genética
La genética puede desempeñar un rol en las probabilidades de una persona desarrollar la enfermedad y una nueva investigación sugiere que las diferencias en ese riesgo se basan en cuál de los padres tuvo la enfermedad.
Un estudio reciente determinó que si la madre de la persona, o ambos padres, tenían la enfermedad, en comparación con las personas en las que la enfermedad de Alzheimer solo había afectado al padre, tiene mayor riesgo.
Por lo tanto, las personas con una madre afectada por el Alzheimer podrían estar en un riesgo especial, dijo un equipo del Hospital General Brigham de Massachusetts, en Boston.
«La herencia materna de la enfermedad de Alzheimer podría ser un factor importante para identificar a los individuos asintomáticos para los ensayos de prevención en curso y futuros», dijo la coautora del estudio, la doctora Reisa Sperling, neuróloga de Mass General.
Los nuevos hallazgos sugieren que hasta una quinta parte de los casos de Alzheimer podrían tener un origen genético, en contraposición al conocimiento científico.
Contaminación
Un estudio elaborado por científicos de EE.UU reveló que las personas expuestas a altos niveles de contaminación del aire, especialmente por el tráfico, tienen más probabilidades de desarrollar Alzheimer.
La investigación, publicada en la revista Neurology, la lideró el científico Grace Christensen, de la Escuela Rollins de Salud Pública de la Universidad Emory en Atlanta (Georgia).
Cifras de pacientes con la enfermedad
Las cifras en América Latina y el Caribe han cambiado en los últimos años, registrándose un aumento significativo en la cantidad de personas mayores en la región.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 60 millones de personas en el mundo viven con ese tipo de demencia, de los cuales 10.3 millones están en la región de las Américas.
La cifra subirá a 78 millones para el año 2030 y 139 millones en el 2050, estima el organismo global de temas sanitarios.
Según la Asociación del mal de Alzheimer, en Estados Unidos unos 6.7 millones de personas, mayores de 65 años, padecen esta enfermedad. El 73 por ciento de ellas son mayores de 75 años de edad.
La mayoría de las personas con Alzhéimer son blancas. Sin embargo, estudios señalan que los afroamericanos y los hispanos tienen un riesgo más alto de desarrollar esa enfermedad.
Consecuencias del Alzheimer
La demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia en personas mayores. Mientras que, la enfermedad de Alzheimer es responsable del 60% al 70% de los casos.
Este trastorno del cerebro hace que los pacientes atraviesen varias etapas de la enfermedad y se manifiesta básicamente con pérdida de memoria. También desorientación temporal y espacial hasta llegar al deterioro intelectual y personal del individuo.
Asimismo, pérdida de la memoria que afecta la vida diaria, olvidos de eventos y repetir lo que se dice. Además, depender de más apoyos que lo ayuden a recordar, dificultad para planificar o para resolver problemas.
Dificultad para completar tareas familiares en la casa, el trabajo o durante el tiempo libre. Confusión con las horas, fechas o lugares, problemas para entender imágenes visuales y relaciones espaciales.
Colocar cosas en el lugar equivocado y perder la habilidad de volver sobre los pasos. Disminución o falta de criterio, abandonar las actividades laborales o sociales, cambios en el estado de ánimo y la personalidad.
Ante esta realidad la recomendación es clara, todas las personas son blancos de la enfermedad, pero estilo de vida y la genética determinará el grado.