La Asociación de Concesionarios de Fabricantes de Motocicletas (Afamoto) alertó sobre el crecimiento acelerado del parque de motocicletas y advirtió que la falta de cumplimiento de la normativa agrava la crisis de seguridad vial en el país.
La asociación dijo que su membresía importa entre el 90 % y 95 % de las motos nuevas que entran al mercado y que para este año se estiman importar alrededor de 300,000 unidades.
«Solamente en Santo Domingo se transportan diariamente 1.5 millones de viajes en motoconcho», señaló la asociación, citando un estudio realizado con la firma Analítica.
El estudio, según Afamoto, identifica cerca de 185,000 motoconchistas en el país y advierte que el 80 % de ese segmento no supera el sexto curso de educación básica.
La asociación indicó que en 2020 se emitieron licencias de motocicleta mediante un registro que permitió obtener la licencia por el pago de RD$600 sin examen ni pruebas teóricas.
«Para sacar una licencia de motocicleta tienes que coger una charla, te dan prueba de audición, de visión, y te hacen una prueba teórica y una física», indicó Afamoto, pero advirtió que el proceso llevará años para cubrir a toda la población.
Afamoto señaló que existe un documento denominado carta de ruta que permite circular sin placa y que, según la asociación, debe eliminarse para facilitar la identificación y la fiscalización.
La agrupación explicó que el mercado actual se compone mayoritariamente de motocicletas de trabajo los modelos económicos y resistentes que representan entre el 60 % y 70 % del mercado.
Cambios en el sector en los años
Afamoto describió cambios en el parque: hace años predominaban motores de 50cc y 70cc, mientras que hoy se venden más unidades de 125cc y 150cc, y se ha desarrollado con fuerza el segmento delivery desde la pandemia.
Respecto al financiamiento, la organización indicó que los compradores del segmento de trabajo suelen recibir crédito directo del dealer, mientras que los modelos de alta gama acceden a crédito bancario.
La asociación distinguió entre motoconchistas organizados y otros actores menos regulados: las plataformas formales exigen requisitos mínimos, mientras que los delivery informales de colmados circulan sin casco ni matrícula y cometen infracciones sistemáticas.
Propuestas y prioridades
Afamoto planteó como prioridades la exigencia del cumplimiento de las leyes vigentes: la implementación efectiva de licencias, la obligatoriedad y visibilidad de las placas y el control del uso de cascos.
«Si hacemos cumplir las leyes actuales, con eso se puede resolver el 90 % del problema», afirmó la asociación, que también reclamó mayor presencia y capacitación de policías de tránsito.
La organización propuso dos alternativas para el tema de las placas: implantar un sistema de placa provisional como el de vehículos o retornar a la entrega de placas al salir de aduana, solución que funcionó antes de una modificación administrativa.
Afamoto se declaró dispuesta a colaborar, pero advirtió que muchas medidas requieren organización previa y tiempo para licenciar y registrar a una población numerosa.
Como cierre, la asociación reiteró su rechazo al desorden vial y pidió a las autoridades aplicar la normativa existente para regularizar el sector y reducir la siniestralidad.