Estilos de vida

La increíble historia de una barrendera que se convirtió en abogada

En una ciudad donde miles de personas pasan cada día sin ser vistas, una mujer demostró que ningún trabajo honesto limita los sueños y que la educación puede cambiar por completo el destino de una vida, y es que durante años, María Magdalena Almánzar recorrió las calles de Santiago con una escoba y un recogedor. Hoy, esa misma mujer es abogada y analista jurídica del programa Supérate.

Barrer calles fue durante años el sustento de María Magdalena Almánzar, y es que cada mañana salía de su hogar en la popular calle La Muñeca para cumplir con su jornada como obrera del Ayuntamiento de Santiago, mientras muchos veían en aquel trabajo un destino definitivo, ella veía una oportunidad para construir algo más grande.

La inspiración llegó de manera inesperada, cada día, al llegar al Ayuntamiento, observaba el edificio de la Universidad de la Tercera Edad, ubicado justo enfrente, entonces se hizo una promesa, algún día entraría allí como estudiante, sabiendo que el camino no sería fácil, ya que con bajos ingresos y siendo madre de familia, debía encontrar la manera de pagar sus estudios.

Mientras trabajaba limpiando las calles, también vendía comida junto a su hija en el Hospedaje Yaque para obtener ingresos adicionales. También muchas veces caminó largas distancias para llegar a la universidad, aun así, jamás pensó en abandonar.

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Críticas y comentarios mintras se hacia abogada

Durante esos años enfrentó críticas y comentarios desalentadores, ya que algunos cuestionaban que continuara barriendo calles mientras estudiaba Derecho, pero ella convirtió esas críticas en motivación.

Su historia también estuvo marcada por la solidaridad, ya que profesores, compañeros y personal universitario creyeron en ella cuando más lo necesitaba, en ocasiones, incluso le ayudaron a cubrir el pago de sus estudios para que no abandonara la carrera.

Después de años de sacrificio llegó el día más esperado, la mujer que barría calles se graduó como licenciada en Derecho.

Su ejemplo comenzó a llamar la atención de toda la ciudad y es por esto que el Ayuntamiento de Santiago le otorgó un reconocimiento al Mérito de la Mujer durante una actividad encabezada por la vicepresidenta Raquel Peña, y posteriormente la invitó al Palacio Nacional para compartir su inspiradora historia.

A raíz de esto la directora de Supérate, Mayra Jiménez, también conoció su caso y decidió abrirle una nueva oportunidad profesional, actualmente María Magdalena trabaja como analista jurídica en la Dirección Regional Cibao Norte de la institución.

Desde allí ayuda a ciudadanos que enfrentan problemas para obtener documentos de identidad y acceder a oportunidades educativas y sociales.

Hoy continúa estudiando diplomados y espera iniciar una maestría en Administración Pública. La misma asegura que todavía tiene muchos sueños por cumplir. También tiene claro el mensaje que quiere dejar a otras mujeres y a quienes creen que ya es tarde para empezar.

De la escoba a la toga, de barrer calles a ejercer el Derecho, la historia de María Magdalena Almánzar demuestra que los sueños no tienen edad. También que el trabajo digno nunca avergüenza. También que la educación sigue siendo el camino más seguro para transformar una vida.

POR: José Adriano Rodríguez

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