Nueva York, Estados Unidos. – Durante décadas, las autoridades y empresas de control de plagas han recurrido a rodenticidas para combatir la creciente población de ratas en las grandes ciudades. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que estos animales no solo están sobreviviendo a los venenos más utilizados, sino que además están evolucionando para resistirlos, convirtiéndose en un desafío cada vez mayor para la salud pública y la gestión urbana.
Los expertos han identificado mutaciones genéticas en poblaciones de ratas y ratones urbanos que reducen la efectividad de los rodenticidas anticoagulantes, uno de los métodos de control más empleados en Estados Unidos. Estas alteraciones se encuentran principalmente en el gen **VKORC1**, relacionado con el mecanismo biológico que atacan estos venenos. Los animales que poseen dichas mutaciones tienen mayores probabilidades de sobrevivir, reproducirse y transmitir esa resistencia a las siguientes generaciones.
Un estudio divulgado en 2026 por investigadores de la Universidad Rutgers encontró que alrededor del 35 % de las ratas noruegas analizadas en áreas urbanas del noreste de Estados Unidos portaban mutaciones asociadas con resistencia a los rodenticidas. La investigación incluyó ejemplares recolectados en Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania y Washington D.C., lo que sugiere que el fenómeno está ampliamente extendido en las ciudades de la región.
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Papel de los científicos
La situación no sorprende a los científicos. Desde hace años se sabe que la presión ejercida por el uso constante de venenos favorece la selección natural de individuos resistentes. En otras palabras, las ratas más vulnerables mueren, mientras que aquellas con características genéticas que les permiten soportar los químicos sobreviven y se reproducen. Con el paso de cientos de generaciones, la población termina adaptándose al entorno urbano y a las estrategias utilizadas para eliminarla.
Nueva York representa uno de los ejemplos más emblemáticos de esta evolución urbana. Estudios genéticos han revelado que las ratas de la ciudad han desarrollado adaptaciones relacionadas con su metabolismo, alimentación y comportamiento, lo que les ha permitido prosperar en un ambiente dominado por los seres humanos. Los investigadores consideran que la resistencia a ciertos rodenticidas forma parte de ese proceso evolutivo más amplio.
Además de la resistencia genética, las ratas cuentan con otras ventajas biológicas. Son animales altamente inteligentes, capaces de aprender rápidamente, evitar trampas y aprovechar nuevas fuentes de alimento. Su extraordinaria capacidad reproductiva también dificulta el control de las poblaciones, ya que una sola hembra puede tener varias camadas al año.
Los especialistas advierten que depender exclusivamente de los venenos podría resultar cada vez menos efectivo. Diversas investigaciones señalan que una estrategia integral debe incluir una mejor gestión de los residuos urbanos. Además, el sellado de edificios, la eliminación de refugios y la reducción del acceso a alimentos. Estas medidas atacan las causas que permiten la proliferación de las ratas, en lugar de centrarse únicamente en su eliminación.