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Diagnóstico del ecosistema digital dominicano en 2025

El ecosistema dominicano presenta riesgos de datacolonialismo en medio de los avances en inteligencia artificial.
El ecosistema dominicano presenta riesgos de datacolonialismo en medio de los avances en inteligencia artificial.

El ecosistema tecnológico dominicano cerró 2025 con una paradoja estructural: avances notables en preparación gubernamental para inteligencia artificial conviviendo con un deterioro sostenido en capacidad de innovación.

A través de 81 artículos escritos durante 2025, construimos un diagnóstico que examina las tres crisis que configuran el panorama actual y fundamenta nuestra propuesta estratégica para 2026.

El contexto regional

El año 2025 consolidó una reconfiguración del poder tecnológico global con implicaciones directas para América Latina. La concentración de infraestructura digital en manos de actores transnacionales plantea riesgos concretos de lo que hemos denominado datacolonialismo: la extracción sistemática de datos y valor económico sin retorno proporcional a las economías locales.

Casos documentados de censura en la nube y amenazas de suspensión digital a medios nacionales por proveedores extranjeros evidencian una vulnerabilidad crítica. Cuando la infraestructura informativa opera fuera de la jurisdicción nacional, la soberanía se vuelve nominal.

Los indicadores de 2025 trazan un panorama de dependencia estructural. El país proyectó un gasto superior a 300 millones de dólares en soluciones de inteligencia artificial importada, frente a una inversión local en desarrollo que ronda los 10 millones. Esta asimetría de 30 a 1 define la naturaleza de nuestra participación en la economía digital: consumidores, no constructores.

El deterioro en rankings internacionales confirma esta tendencia. República Dominicana alcanzó su peor posición histórica en el Global Innovation Index, ubicándose en el puesto 97. En el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, el país cayó del sexto al noveno lugar entre 2020 y 2025. Todo esto ocurre mientras la penetración de internet alcanza el 85% de la población.

Denomino esta brecha entre infraestructura y capacidad productiva la paradoja del Ferrari: alto desempeño sin arquitectura que lo aproveche.

La revolución de la Inteligencia Artificial

El mercado de IA evolucionó durante 2025 hacia la especialización. DeepSeek, desarrollado en Hangzhou con apenas 5.6 millones de dólares, demostró que la innovación en este campo ya no requiere presupuestos ilimitados. Su enfoque en código abierto y tareas técnicas especializadas compitió directamente con modelos que consumieron recursos cien veces mayores. Este dato invalida el mito de la barrera de entrada insuperable.

Mientras tanto, GPT-5 avanzó hacia la democratización del razonamiento avanzado y Gemini 2.5 Pro profundizó capacidades de procesamiento contextual. Ambos mantienen costos de desarrollo elevados, pero la presión competitiva de modelos eficientes como DeepSeek está transformando la economía del sector.

En el ámbito regional, Latam-GPT emerge como proyecto estratégico coordinado desde el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile, con participación de más de 30 instituciones. La integración de 42,000 registros periodísticos dominicanos posiciona al país como contribuyente activo a la soberanía algorítmica regional. Una decisión que merece continuidad y profundización.

La soberanía algorítmica se construye con datos, infraestructura y gobernanza. Las declaraciones son insuficientes.

Los braceros digitales

El fenómeno de los braceros digitales describe una forma de tecno-colonialismo doméstico: talento técnico especializado gestionado por liderazgos con analfabetismo digital, sometido a presión, compensación inadecuada y culturas organizacionales extractivas.

El resultado es predecible. La termodinámica lo explica con precisión: el talento hierve y se evapora hacia donde la presión es menor. La geografía dejó de ser barrera. Los profesionales de alta especialización migran hacia mercados donde encuentran mejores condiciones económicas, proyectos complejos y reconocimiento profesional.

Agravante adicional: el piggybacking transnacional. Actores externos adquieren autoridad y visibilidad rápida sin raíces operativas locales, profundizando la devaluación del talento dominicano probado. Esta dinámica genera un círculo vicioso donde el expertise local pierde valor mientras el importado se sobrepaga.

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La amnesia corporativa

Las organizaciones dominicanas exhiben un patrón sistemático de pérdida de conocimiento institucional que opera en tres niveles simultáneos.

La amnesia individual surge de la alta rotación. Cuando las personas se van, el conocimiento tácito desaparece con ellas. La amnesia sistémica resulta de la fragmentación tecnológica: plataformas aisladas que impiden una visión integral del negocio. La amnesia estratégica es la consecuencia de las dos anteriores: cada nuevo proyecto comienza desde cero, sin memoria institucional que acelere la ejecución.

La raíz de este problema es cultural. Una preferencia por el control sobre la colaboración, por la estabilidad sobre la evolución. Bajo estas condiciones, incluso las mejores estrategias fracasan en la implementación.

El caso de los Deepfakes

República Dominicana ocupa el séptimo lugar regional en preparación gubernamental para inteligencia artificial. Sin embargo, la protección legal contra usos maliciosos permanece limitada.

Los casos documentados durante 2025 incluyen deepfakes del Gobernador del Banco Central y del Presidente de la República. La respuesta institucional enfrenta una triple crisis. La crisis de datos se manifiesta en la ausencia de estadísticas específicas sobre incidencia. La crisis de conciencia aparece en la sub-notificación ciudadana de casos. Una crisis de acción se evidencia en la dependencia excesiva de legislación futura.

Mientras tanto, herramientas legales existentes permanecen subutilizadas. El Artículo 338 del Código Penal aborda la publicación no consentida de montajes. La Ley 53-07 tipifica la difamación electrónica. Ambos instrumentos son aplicables a casos de deepfakes, pero la activación ha sido mínima.

Un marco estratégico para 2026

La construcción de resiliencia digital nacional requiere acción coordinada en cuatro frentes.

El primer frente es la soberanía de datos. Esto implica desarrollo de infraestructura local, creación de datasets públicos de calidad y apoyo sostenido a iniciativas regionales como Latam-GPT. Sin estrategia nacional de datos, cualquier aspiración de desarrollo en inteligencia artificial carece de fundamento.

El segundo frente es la retención de talento. Las organizaciones deben ofrecer compensación competitiva, culturas organizacionales respetuosas y acceso a proyectos complejos. La meta debe ser alcanzar 60% de permanencia del talento STEM formado localmente. Actualmente, esa cifra es significativamente menor.

El tercer frente es la protección informativa. Auditoría de infraestructura crítica, mecanismos de protección de archivos digitales y aplicación efectiva del marco legal existente. La legislación futura es necesaria, pero la inacción actual es injustificable.

El cuarto frente es la inversión estratégica. El Estado debe operar como facilitador, utilizando compras públicas como catalizador del ecosistema local. Cada contrato gubernamental representa una oportunidad de desarrollar capacidades o de profundizar la dependencia. La elección es deliberada.

De cara a 2026, las organizaciones deberán avanzar hacia arquitecturas de coexistencia humano-IA. El concepto de superagencia —inteligencia artificial como amplificador del talento humano— será el estándar para quienes superen el actual nivel de madurez, que apenas alcanza el 1% del tejido empresarial.

El éxito estará lejos de métricas de vanidad como inauguraciones, ruedas de prensa o videos en redes sociales. El impacto será medido por patentes registradas, publicaciones científicas, ingresos de startups exportadoras y la cuantificación del talento que decide quedarse.

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La mirada estratégica

El 2025 evidenció los costos medibles de la inacción. La dependencia tecnológica se traduce en 300 millones de dólares anuales saliendo del país mientras la capacidad de innovación se deteriora. Continuar como consumidores pasivos consolida una posición estructural frágil en una economía donde el valor reside en el conocimiento.

La historia del Wi-Fi recuerda que los grandes avances tecnológicos nacen de esfuerzos colaborativos. Gobierno, academia y sector privado deben operar como sistema integrado. El ecosistema dominicano tiene los elementos. Falta la articulación.

El 2026 presenta un vector de inflexión. Las decisiones sobre arquitectura de datos, nube gubernamental y facturación electrónica determinarán si el país profundiza su condición de consumidor pasivo o construye resiliencia estructural.

El 2025 permitió recoger los frutos inmediatos de la IA generativa. El 2026 exigirá subir más alto: articular estrategia, datos, talento y cultura propios.

Esa decisión definirá el lugar del país en las próximas décadas.

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