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Muere Cuqui Batista, referente de la arquitectura dominicana

Su legado abarcó obras, urbanismo, patrimonio y formación de nuevas generaciones.

La arquitectura dominicana perdió a uno de sus referentes mayores con el fallecimiento este martes de Francisco Manuel Batista Bisonó, Cuqui Batista. En junio de 2025 había cumplido 100 años y seguía siendo una referencia activa para arquitectos, estudiantes y personas interesadas en la historia urbana dominicana.

Su obra ayudó a definir parte del paisaje urbano del país y su pensamiento acompañó debates sobre patrimonio, desarrollo, memoria y ciudad. En un tiempo marcado por construcciones rápidas y crecimiento urbano desordenado, Batista defendió una pregunta esencial: qué tipo de país cuentan nuestros edificios.

Arquitectura como identidad

Cuqui Batista no entendía la arquitectura como una simple respuesta técnica. Su trabajo buscaba relacionarse con el clima, los materiales, la tradición y la vida cotidiana de las ciudades.

Una de sus obras más citadas es el antiguo Banco Nacional de la Vivienda en Santiago, proyectado en 1989, una construcción que distintos análisis han considerado relevante en la transformación de la ciudad.

Su legado también quedó ligado a conversaciones sobre protección del patrimonio. Textos de especialistas lo ubican entre los arquitectos que ayudaron a consolidar una idea moderna de ciudad sin romper del todo con la identidad dominicana.

El maestro detrás de muchas carreras

La influencia de Cuqui Batista se multiplicó a través de quienes aprendieron de él. Arquitectos de distintas generaciones lo recuerdan como un maestro exigente, generoso y profundamente comprometido con el oficio.

Su formación tuvo un componente autodidacta importante. En una entrevista, contó que estudió manuales de arquitectura y se formó a partir de una curiosidad que mantuvo durante toda su vida.

Su muerte deja una ausencia en la comunidad profesional, pero también una invitación a volver sobre sus ideas: construir no es llenar ciudades de concreto, sino decidir cómo queremos habitar, recordar y convivir.

Más contenido por Andrés Tovar

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