Santo Domingo, República Dominicana. – Personas que padecen de la enfermedad de ginecomastia y la gigantomastia compartieron sus testimonios, revelando el profundo dolor y la tristeza que experimentan en su lucha contra estas condiciones.
“Dios mío, es como que wow, lo logramos, sí, yo voy a poder operarme”. Así reaccionó Saquia De Jesús al saber que ya podrá ser operada y que el seguro cubrirá una gran parte de sus gastos; con apenas 27 años, ha estado luchando contra la enfermedad desde los 14.
A pesar de las adversidades, su historia es un ejemplo de resiliencia y fe.
“Estoy muy contenta, muy feliz, porque ya sé que yo y muchas mujeres dominicanas vamos a poder quitarnos ese peso de encima que hemos cargado por tanto tiempo”.
Podrías ver:
Su rostro refleja una mezcla de alegría y tristeza debido a la enfermedad que ha enfrentado durante más de una década. Resalta la importancia de organizaciones como la Fundación Vargas Almonte (Funva) con el apoyo a personas de escasos recursos con diversas enfermedades. Cuenta el largo proceso que tuvo que llevar a cabo.
Le puede interesar:
Otros testimonios
La historia de Saquia no es diferente a la de Maciel Hernández, una madre que ha demostrado una fuerza y determinación admirables. Según relata, la señalaron por el bullying en las calles durante sus primeros años de vida.
Su historia es un ejemplo de cómo algunas personas logran superar adversidades sin dejar que estas definan su camino. La joven, que reside en Manoguayabo, mostró que el dolor y las marcas en sus hombros por el peso que ha cargado no son un obstáculo para seguir adelante.
Alba Caraballo, residente en la Independencia, ha enfrentado la condición de gigantismo desde hace más de 23 años. Su hija, de apenas 16, también la tiene. A pesar de los desafíos físicos y mentales que esta condición le ha presentado, ha demostrado una gran fortaleza.
Celebra con júbilo que el Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) haya aprobado dentro del Régimen Familiar de Salud la inclusión de este tipo de operación, que solo podían hacérsela, asegura, los que tienen dinero.
La historia de cada una de esas valientes mujeres con ginecomastia pone de relieve la importancia de la comprensión y el apoyo hacia personas que enfrentan desafíos de salud únicos, buscando siempre mejorar su calidad de vida.
Por: María Saldaña.