Con la llegada de los meses más fríos, los virus respiratorios como la influenza, el COVID-19 y el virus sincitial respiratorio (VSR) tienden a circular con mayor intensidad. Esta época representa un riesgo especial para los niños pequeños y los adultos mayores, dos de los grupos más vulnerables ante las infecciones respiratorias, por lo que las autoridades sanitarias insisten en reforzar las medidas de prevención y protección.
Los especialistas recuerdan que la vacunación sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir el riesgo de contagio y evitar complicaciones graves. Las dosis actualizadas contra la gripe y el COVID-19, disponibles en los centros de salud públicos y privados, pueden prevenir hospitalizaciones y muertes. En el caso de los niños, las vacunas ayudan a reducir los cuadros severos y la transmisión dentro de las escuelas y hogares.
“Higiene, ventilación y hábitos saludables: claves para frenar los contagios”
Además de la vacunación, los expertos recomiendan mantener una higiene rigurosa. Lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar y evitar tocarse la cara son medidas simples pero efectivas. También se aconseja ventilar los espacios cerrados para renovar el aire y reducir la concentración de partículas virales en el ambiente.
En los adultos mayores, el sistema inmunológico tiende a debilitarse con la edad, lo que incrementa el riesgo de neumonía, bronquitis y otras complicaciones. Mantener una dieta balanceada rica en frutas, vegetales y proteínas, así como una adecuada hidratación y descanso, contribuye a fortalecer las defensas naturales del organismo. Ante síntomas como fiebre alta, dificultad para respirar o dolor en el pecho, se debe acudir de inmediato al médico.
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Los niños, por su parte, suelen ser más susceptibles a contagiarse en entornos escolares y de juego. Los pediatras aconsejan no enviar a los menores a clases si presentan fiebre, tos persistente o secreción nasal abundante, para evitar la propagación de enfermedades. También se recomienda fomentar el lavado de manos antes de comer y después de jugar.
Finalmente, los profesionales de la salud recuerdan que la prevención debe ser una responsabilidad compartida. Proteger a los más vulnerables requiere mantener hábitos saludables, vacunarse a tiempo y no bajar la guardia ante los síntomas respiratorios.