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Lo que dice San Mateo en torno a la tragedia de San Francisco de Macorís

La ruptura de los lazos de sangre, como advierte el pasaje bíblico, no es solo un fenómeno espiritual, sino también social y humano.

Tragedia en San Francisco
Foto: Fuente externa

Santo Domingo, RD.- La tragedia ocurrida recientemente en San Francisco de Macorís, donde una niña de 13 años perdió la vida a manos de su hermana, rompe la sangre y los lazos más sagrados del ser.

Un hecho tan atroz con advertencia bíblica en San Mateo 10:21: “Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y les causarán la muerte”.

Aunque el contexto bíblico hace referencia a la persecución por causa de la fe, el mensaje trasciende el tiempo y se convierte en una advertencia sobre la fragilidad de las relaciones humanas cuando el odio, la intolerancia y la falta de valores dominan el corazón.

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Días previos, un hombre propinó una golpiza a su madre, hecho ocurrido en el sector Santa Luisa de San Francisco de Macorís. De acuerdo con Olga Lidia Parra, el conflicto se originó por un pago relacionado con un trabajo que su hijo Wilfry Parra realizaba para ella.

Dijo que es la primera vez que la agrede y que teme por su vida, por lo que pidió ayuda.  

Otras tragedias en San Francisco

En otro hecho, también en San Francisco, agentes de la Policía Nacional apresaron a Enmanuel Betances Matos, “El Quemaito”, de 35 años, acusado de agredir a su madre y amenazarla con incendiarle la casa.

Esto, según declaró la víctima, porque se habría negado a poner su casa a nombre del victimario.

Hechos como estos, estremecen a la sociedad dominicana profundamente, ya que no se trata solo de casos de violencia extrema, sino que hieren en lo más íntimo: el quiebre del lazo familiar.

En los últimos meses son diversos los casos que transgreden a las familias, especialmente por suscitarse en espacios que deberían ser sinónimo de protección, amor y refugio.

En agosto pasado, un hombre admitió que mató a palos a su hermana, desmembró su cuerpo e incluso comió parte del mismo.

Se trató de un hecho ocurrido en Mao, provincia Valverde, donde Juan José Guerrero Quezada, admitió que asesinó a su hermana Mildred Estefanía Guerrero.

También en agosto, una niña de siete años murió a manos de su tía Yokeiry Coronado de la Cruz, tras según las investigaciones someterla a actos de barbarie durante dos meses. Se trató de la niña Smailin Morla Coronado, de siete años.

De acuerdo con expertos en salud mental, la violencia intrafamiliar no surge de la nada. Es el resultado de conflictos no resueltos y heridas acumuladas. También, por entornos marcados por la falta de diálogo, apoyo emocional y, en muchos casos, atención a la salud mental.

Advierten que, cuando estas tensiones se ignoran o se normalizan, pueden transformarse en tragedias irreversibles como la vivida en San Francisco de Macorís.

Casos como este, llevan a la sociedad a mirar más allá del morbo o la indignación momentánea. ¿Qué estamos haciendo para fortalecer la convivencia familiar? ¿Cómo estamos abordando los conflictos dentro del hogar?, ¿qué espacios existen para prevenir que la ira y la desesperación se conviertan en violencia?

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La ruptura de los lazos de sangre, como advierte el pasaje bíblico, no es solo un fenómeno espiritual, sino también social y humano.

La República Dominicana enfrenta el desafío urgente: promover una cultura de paz desde el núcleo familiar. Lo que implica educación emocional, acceso oportuno a orientación psicológica, acompañamiento comunitario y una respuesta institucional que no solo castigue, sino que prevenga. Cada familia fracturada por la violencia es una señal de alerta colectiva.

La tragedia de estas hermanas deja un mensaje claro y doloroso: cuando el amor se apaga y la violencia toma el control, ni siquiera la sangre logra detener la destrucción.

Más contenido por Gabriela Mora Encarnación

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