En los últimos cinco años, Santo Domingo ha resultado golpeado por al menos siete eventos de lluvias severas. No hablamos de aguaceros normales. Hablamos de episodios que paralizaron la ciudad, destruyeron vehículos, dejaron muertos y expusieron lo mismo cada vez: que la capital no está preparada.
En agosto de 2021: La tormenta tropical Fred toca tierra al oeste de Santo Domingo. Por el fenómeno, cuatrocientas mil personas quedaron sin luz. Además, más de medio millón sin agua potable. Mil setecientos evacuados solo en la capital. Los aeropuertos cierran. Las avenidas colapsan. Fue el primer aviso.
4 de noviembre de 2022: Un viernes a las 5:30 de la tarde, el cielo se cierra. En tres horas caen 267 milímetros. Nueve personas mueren. Según la Cámara Dominicana de Aseguradores y Reaseguradores (Cadoar), al menos 855 vehículos resultaron dañados. Se recibieron 532 reclamaciones formales. Los daños superaron los mil millones de pesos.
18 de noviembre de 2023. Un año y 14 días después, la historia se repite peor. Caen 431 milímetros en 24 horas: récord histórico. La pared del túnel de la 27 de Febrero con Máximo Gómez colapsa y aplasta varios vehículos. Nueve muertos solo ahí. En total: 34 fallecidos, 37 mil desplazados, más de 460 millones de dólares en daños. El gobierno declaró tres días de duelo nacional.
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Asimismo, en Julio de 2024. Una onda tropical. Alerta roja en 20 provincias, incluyendo la capital. El COE elevó a alerta roja a 20 provincias, incluyendo la capital. El malecón quedó cubierto de agua y escombros, y las principales avenidas se anegaron.
Cambio climático y colapso urbano: la crisis de drenaje en Santo Domingo
En noviembre de 2024, una vaguada, más onda tropical, más frente frío. Aunque no alcanzó la magnitud de los dos noviembres anteriores, una combinación de onda tropical, vaguada y frente frío llevó al Centro de Operaciones de Emergencias (COE) a colocar al Distrito Nacional y 15 provincias en alerta amarilla, con un total de 25 provincias bajo aviso.
Mayo de 2025: Una vaguada fuera de temporada generó fuertes lluvias que causaron caos vehicular e inundaciones en los puntos más vulnerables del Gran Santo Domingo, recordando que estos eventos ya no respetan calendario.
Y hoy, 8 de abril de 2026: Exactamente un año después de la tragedia de Jet Set. Cuatrocientos ocho milímetros de lluvia en la madrugada. Más de ocho horas sin parar. Santo Domingo Oeste, la zona más castigada, con 400 milímetros concentrados. Una menor muerta por el desplome de una pared. Autopista Duarte intransitable. Teleférico y metro suspendidos. Subestaciones eléctricas averiadas. Acueductos fuera de servicio.
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El patrón es claro. Llueve más intenso, sí, pero la ciudad drena cada vez peor. Drenaje insuficiente, cañadas ocupadas, crecimiento desordenado, alcantarillados colapsados. Jean Suriel lo ha dicho: el cambio climático está generando tormentas que antes eran excepcionales y ahora son frecuentes.
Cada noviembre se vive con miedo. Cada vaguada se convierte en emergencia. Y cada aguacero fuerte deja al descubierto lo mismo: que las lecciones del anterior no fueron aprendidas.