La reinserción social representa la esperada segunda oportunidad para las personas que han cumplido condenas tras hallárseles culpables de cometer delitos. En algunos casos, esta posibilidad llega antes de completar la totalidad de la pena, mediante beneficios como la libertad condicional o el denominado medio libre, que permite trabajar, estudiar, atender la salud u otros fines específicos, tras un riguroso proceso de evaluación.
Sin embargo, no siempre estas segundas oportunidades terminan en una verdadera reintegración a la sociedad. Casos recientes evidencian que algunos beneficiados volvieron a delinquir tras recuperar su libertad.
Entre ellos, José Antonio Glass (alias Yoyón), quien cumplió 15 años de prisión por violación y, tras salir de la cárcel, abusó y asesinó a un niño. También Cornelio Sarita Hernández, quien al ser liberado raptó a su expareja. Asimismo, José Eduardo Ciprián Lebrón (alias Chuki), quien fue liberado bajo condiciones y posteriormente murió baleado, según la Policía Nacional, por presuntos vínculos con el narcotráfico.
“A veces las segundas oportunidades pueden convertirse en un incentivo para delinquir”, advirtió la fiscal titular del Distrito Nacional, Rosalba Ramos.
No obstante, las autoridades aclaran que no todos los liberados siguen ese camino. Un grupo de exconvictos demuestra que la reinserción sí es posible cuando se cumplen los requisitos y existe voluntad de cambio.
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Exconvictos reinsertados a la sociedad
Secuestro, intento de asesinato, homicidio, atraco y tráfico de drogas son algunos de los delitos por los que estas personas estuvieron privadas de libertad y que hoy forman parte de su pasado. Todos comparten un elemento en común: recibieron libertad condicional o medio libre. Misma otorgada por el juez de Ejecución de la Pena de Baní, José Manuel Arias Martínez.
“Son seres humanos que un día fallaron, pero tienen derecho a que se les dé una oportunidad de volver al seno de la sociedad”, expresó el magistrado.
Arias Martínez explicó que ha concedido alrededor de 300 libertades condicionales a personas que cumplieron al menos la mitad de su condena. Aquellos que demostraron buena conducta certificada por el penal. Asimismo, resarcieron los daños causados y presentaron un garante idóneo, conforme a lo establecido en la Ley 164-80.
Uno de esos casos es el de Dianira Cavero, condenada a 20 años de prisión por tráfico de drogas. Cavero asegura que la libertad condicional le devolvió la vida.
“No es que me cambió la vida, es que me la devolvieron. Me devolvieron mi familia, mi hijo, la comunicación”, relató.
Aunque su familia la espera desde hace 11 años en Perú y tuvo la oportunidad de regresar, Cavero decidió permanecer en el país y cumplir estrictamente las condiciones impuestas por el tribunal.
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“Yo quería ver a mi familia, los extraño con el alma, pero no podía fallarle al magistrado, porque él fue quien me devolvió la vida”, afirmó.
Otros testimonios
Otro testimonio es el de Génesis Feliz, también condenada bajo la Ley 50-88 sobre drogas. La misma aseguró que la experiencia en prisión transformó su forma de ver la vida.
“Cuando llegas a la cárcel es cuando empiezas a valorar la familia, el trabajo y los sacrificios que hace tu gente por ti”, expresó.
Ambas mujeres deben cumplir condiciones estrictas, como firmar un registro mensual, residir en un mismo lugar y dedicarse a un oficio. De incumplirlas, la libertad condicional se revocaría.
“Si no cumples, revocamos; si cumples, te apoyamos. Lo que queremos es promover la reinserción y reducir la reincidencia”, puntualizó el juez Arias Martínez.
Además de la libertad condicional, existe el medio libre, que permite a los internos salir determinados días de la semana para trabajar, estudiar o atender asuntos familiares, regresando al penal para pernoctar.
Rosalba Ramos aclaró que “la persona sigue cumpliendo su condena; es solo un mecanismo para que pueda estudiar o trabajar”.
La Ley 113-21 establece que, para optar por este beneficio, el condenado debe haber cumplido al menos una cuarta parte de la pena si supera los cinco años, o una tercera parte si es de cinco años o menos, además de contar con la aprobación de la Comisión de Vigilancia del centro penitenciario y un garante adecuado.
El exjuez de Ejecución de la Pena, Rafael Báez, advirtió que la concesión del medio libre depende en gran medida del criterio del juez.
“En muchos casos, por la naturaleza y gravedad de los crímenes, resulta riesgoso otorgar este beneficio si no se han cumplido las funciones primordiales de la pena”, señaló.
En una segunda entrega, se presentarán los testimonios de hombres que también lograron reinsertarse tras cumplir condenas por distintos delitos, así como la opinión de sus abogados.