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Diferencias y similitudes del primer blackout y el segundo

La comparativa entre ambos apagones deja en evidencia avances en la capacidad de respuesta y comunicación institucional, aunque también expone la vulnerabilidad de la red ante fallas críticas.

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Foto: Fuente externa

Santo Domingo, RD.- Cuando no bien desaparece de la memoria de los ciudadanos el blackout registrado el pasado noviembre, República Dominicana vivió ayer lunes otro episodio igual, pero con marcadas diferencias.

El pasado 11 de noviembre, el sistema de transporte integrado (Metro y Teleférico de Santo Domingo) quedó paralizado; el sistema semafórico del país representó un verdadero desastre, por lo que los trayectos habituales de unos 15 minutos pasaron a horas.

La gente, en las calles, vivió una de sus peores experiencias; empresas se vieron obligadas a despachar su personal, lo que representó pérdidas cuantiosas.  

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Más de diez horas sin servicio por blackout

En esa ocasión, el apagón se extendió por más de 12 horas en algunas provincias y, de acuerdo con los reportes de las autoridades, se debió a un fallo masivo originado por un error humano en la subestación de San Pedro de Macorís.

Pasaron solo 104 días de este apagón cuando la historia se repitió. En esta ocasión el Metro solo paró por 12 minutos, según la Empresa Metropolitana de Transporte.

“El sistema duró 12 minutos en restablecerse debido a que es el tiempo que toma la rehabilitación del procedimiento de respaldo con los sistemas de generación de energía eléctrica de emergencia”, destacó.

Este segundo episodio de poco más de diez horas reaviva el debate sobre la estabilidad del sistema eléctrico y la capacidad de respuesta ante emergencias energéticas.

La comparación entre el primer blackout y el segundo permite analizar el impacto en el transporte público y otros servicios claves para el desenvolvimiento del país.

En este segundo blackout, las autoridades afirman que el sistema sufrió una falla que no se originó por una maniobra humana, a diferencia del primer evento. En esta ocasión, se debió a una falla en la línea de transmisión Hainamosa-Los Mina que provocó una desconexión automática del sistema.

Aunque las investigaciones continúan, las informaciones preliminares apuntan también a una falla en la red de transmisión de alta tensión, que habría generado un desbalance entre generación y demanda.

Técnicos del sector eléctrico indicaron que el evento pudo estar vinculado a la salida automática de varias unidades de generación tras registrarse una anomalía en el sistema.

Diferencias marcadas

Una diferencia notable entre ambos eventos ha sido el tiempo de respuesta. En el primer apagón, la reposición del servicio fue más gradual y se extendió durante varias horas en distintas regiones del país. En cambio, durante el segundo evento, la recuperación fue más acelerada, con un proceso de restablecimiento progresivo que permitió restablecer todo el servicio anoche.

Tras el primer blackout, el Gobierno convocó de inmediato a los organismos reguladores y a las empresas generadoras para realizar un levantamiento técnico detallado.

En esta segunda ocasión, la respuesta fue más inmediata en términos comunicacionales, con informes preliminares ofrecidos en menor tiempo. Además, de actualizaciones constantes sobre el avance de la reposición.

El Ministerio de Energía y Minas y la Superintendencia de Electricidad reiteraron en ambos casos su compromiso de investigar a fondo las causas y aplicar correctivos.

Sin embargo, luego del segundo apagón se percibió un énfasis mayor en la revisión de los protocolos de protección. Igualmente en la necesidad de fortalecer la infraestructura de transmisión para evitar fallas en cascada.

Durante el primer apagón, el Metro de Santo Domingo suspendió temporalmente sus operaciones por razones de seguridad. Mientras que el Teleférico también detuvo el servicio hasta tanto se restableció la energía de respaldo y se verificaron las condiciones técnicas.

En el segundo blackout, el Metro y el Teleférico igualmente interrumpieron operaciones de manera preventiva. Sin embargo, la activación de sistemas alternos permitió evacuar a los pasajeros con mayor rapidez y reanudar parcialmente el servicio en menor tiempo.

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La Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET) informó que los protocolos de contingencia funcionaron de manera más eficiente en comparación con el evento anterior.

Diferencias entre el primer blackout y el segundo

Los autobuses de la OMSA y otros operadores privados jugaron un papel clave para mitigar el impacto en la movilidad. En ambos casos se reforzaron rutas para suplir la paralización temporal del Metro y el Teleférico. Durante el primer apagón, la coordinación fue más reactiva que planificada. En el segundo, la movilización de unidades fue más ágil, lo que ayudó a reducir la congestión.

La comparativa entre ambos apagones deja en evidencia avances en la capacidad de respuesta y comunicación institucional. También expone la vulnerabilidad de la red ante fallas críticas.

Mientras continúan las investigaciones sobre las causas definitivas del segundo blackout, el desafío sigue siendo fortalecer la infraestructura eléctrica y prevenir que eventos de esta magnitud se repitan.

Más contenido por Gabriela Mora Encarnación

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