El conflicto en Medio Oriente deteriorará las cuentas externas y las finanzas públicas de la República Dominicana. Se puede afirmar que, por cada dólar adicional en el precio del barril de crudo, la factura petrolera anual del país se incrementa en unos 50 millones de dólares. La variación sería mucho mayor si los precios de los combustibles blancos y del gas natural aumentasen a un ritmo más acelerado que el del petróleo en los mercados internacionales.
Con el barril del WTI (West Texas Intermediate) por encima de los 100 dólares, el impacto sobre la balanza de pagos y la demanda de divisas es inmediato. El aumento del precio del oro no será suficiente para compensar el incremento del precio del crudo.
Por el lado fiscal, el pasado viernes, el Ministerio de Industria y Comercio anunció que el subsidio a los combustibles subió a los 545 millones de pesos, cifra que supera en 357 millones el monto asignado en la semana anterior. Si los precios internacionales del petróleo y sus derivados se mantienen elevados y el peso pierde valor frente al dólar, el subsidio podría volver a niveles similares a los de mediados de 2022, cuando superó por mucho los mil millones de pesos semanales.
En el presupuesto actual, elaborado con un precio del petróleo inferior a 48 dólares por barril, no hay recursos suficientes para enfrentar ese monto de subsidios.
El aumento de precios de los derivados del petróleo y del gas natural utilizados en la generación eléctrica deteriorará también las finanzas de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE). La situación creará un mayor estrés sobre el saldo de las finanzas del Gobierno, que deberá incrementar las transferencias a las EDE o ampliar las horas de apagones.