Santo Domingo, R.D. – Nicole Valerio, directora ejecutiva de la Asociación de Industrias de Bebidas No Alcohólicas (Asibenas), expresó preocupación por las propuestas de etiquetado frontal que se discuten actualmente en el país. Estas iniciativas incluyen un proyecto de ley en el Senado propuesto por el senador Eduardo Espirtusanto, otro en la Cámara de Diputados presentado por la diputada Soraya Suárez, y una resolución del Ministerio de Salud Pública que recientemente culminó su consulta pública.
Según Valerio, aunque apoyan una regulación de etiquetado basada en ciencia, consideran que las propuestas actuales no lograrán informar adecuadamente al consumidor. El problema principal es que estas iniciativas se basan en criterios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que evalúan el total de calorías del producto y no las 2,000 calorías diarias recomendadas por la OMS.
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Productos con diferentes contenidos de azúcar
Esta metodología provocaría que productos con diferentes contenidos de azúcar (por ejemplo, jugos con 36, 11 o 1 gramo) reciban el mismo sello de «alto en azúcar», generando confusión en los consumidores al no poder diferenciar entre opciones más o menos saludables.
La asociación propone conformar una mesa intersectorial para desarrollar una regulación adaptada a la realidad dominicana. Valerio señaló que en países como México, Chile y Argentina, donde se han implementado sistemas similares, los índices de obesidad han seguido aumentando, demostrando la ineficacia del modelo.
Como alternativa, mencionó el caso de Brasil, donde se realizaron estudios previos y posteriores a la implementación del etiquetado frontal, con una mesa intersectorial que evaluó su efectividad.
Los entrevistadores cuestionaron si la asociación ha sostenido reuniones con la OPS, a lo que Valerio respondió negativamente. Aunque expresó su deseo de hacerlo para construir una regulación efectiva mediante el diálogo entre sector privado, público, científico y académico.
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El debate también abordó la importancia de considerar las calorías diarias totales en la evaluación de nutrientes críticos. Lo que permitiría una diferenciación real entre productos y evitaría la confusión del consumidor.