Santo Domingo, RD.-No por casualidad a las hormonas se les define como «mensajeros químicos del cuerpo», la Organización Mundial de la Salud asegura que viajan a través del torrente sanguíneo hacia los tejidos y órganos.
Es de esta forma, que surten su efecto lentamente y, con el tiempo, un desorden en alguna de estas puede afectar distintos procesos del cuerpo.
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Entre estos: el crecimiento y desarrollo metabolismo, esto especial ente debido a que el cuerpo obtiene la energía de los alimentos.
Las hormonas también afectan la función sexual, reproducción y hasta el estado anímico de las personas, pero aquí detallamos su impacto en el metabolismo y su relación con el sobre peso y la obesidad.
Las glándulas endocrinas, que son grupos especiales de células, producen las hormonas. Las principales glándulas endocrinas son la pituitaria, la glándula pineal, el timo, la tiroides, las glándulas suprarrenales y el páncreas. Además de lo anterior, los hombres producen hormonas en los testículos y las mujeres en los ovarios.
Exceso de hormonas y cambios en el cuerpo
Las hormonas son potentes. Se necesita solamente una cantidad mínima para provocar grandes cambios en las células o inclusive en todo el cuerpo. Es por ello que el exceso o la falta de una hormona específica puede ser serio.
La salud del cuerpo entre otros factores, depende del buen funcionamiento del sistema endocrino debido a que este regula la liberación de hormonas esenciales para el metabolismo, crecimiento, desarrollo, sueño peso y demás.
Los excesos o deficiencias de las hormonas, pueden conducir a la obesidad, pero, también la obesidad puede conducir a cambios en la segregación de hormonas.
Obesidad requiere tratamiento multidisciplinario
Sin embargo, hay que aclarar que la obesidad no siempre obedece a un tema hormonal, sino que es una enfermedad crónica que requiere un tratamiento médico a largo plazo.
La naturaleza de la obesidad es diversa, compleja y multifactorial. En la mayoría de los casos se obedece a factores genéticos, fisiológicos, ambientales, psicológicos y se asocia con consecuencias graves para la salud.
El tejido adiposo es un órgano endocrino que segrega numerosas hormonas como la leptina e insulina, hormonas en conjunto con el cortisol, la hormona del crecimiento y otras, influyen en el aumento de apetito, el metabolismo (la velocidad en la que el cuerpo quema calorías para generar energía) y la distribución de la grasa corporal.
Las personas que presentan sobrepeso u obesidad tienen niveles hormonales que fomentan el metabolismo anormal y la acumulación de grasa corporal.
“El cortisol es una de las hormonas más influyentes en el peso, ya que controla el metabolismo lipídico, protéico y glucídico. Cuando está alterado genera un fenotipo caracterizado por obesidad visceral, diabetes o resistencia insulínica e hipertensión arterial. Esta hormona, también influye indirectamente en el apetito mediante la regulación de otras sustancias químicas que se liberan durante el estrés como la CRH (hormona liberadora de corticotropina) y la leptina” asegura el doctor Víctor Nolasco, gerente médico de Novo Nordisk CLAT.
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Activan o desactiva el apetito
La leptina, según Nolasco, actúa inhibiendo el apetito, activa el gasto energético (pérdida de grasa) y afecta numerosos procesos metabólicos; la insulina, por otra parte, es una hormona que regula la cantidad de glucosa que hay en la sangre y es clave para controlar el peso, pues de ella depende si se tiene más o menos grasa o que se genere más masa muscular cuando el cuerpo sintetiza las proteínas.
Los diferentes tipos de hormonas no solo cumplen funciones vitales para controlar determinados procesos biológicos en el organismo, sino que también condicionan el comportamiento e incluso el estado de ánimo; el cual influye en la forma en que nos alimentamos y viceversa.
Un desequilibrio hormonal puede llevar a una depresión, o a ver y sentir la realidad de un modo diferente. Una de las principales hormonas que afecta el comportamiento y el ánimo es el cortisol, siendo la responsable de activar el estado de estrés y ansiedad.
“Cuando estamos alegres nuestro apetito suele ser el que normalmente tenemos, mientras que, si estamos tristes o momento de tensión suele disminuir; pero también en ocasiones puede suceder el efecto contrario y darnos un atracón” expresó Nolasco, por lo que hace hincapié en la necesidad de trabajar de la mano de un profesional médico para sobrellevar la obesidad como una enfermedad que requiere atención integral.
Recomendaciones frente al impacto de las hormonas:
Dormir suficiente: es recomendable que disfrute de entre 7-8 horas de sueño diarias, ya que al no hacerlo se podría contribuir a la ganancia de peso.
Mantente activo: al menos tres veces por semana. Salir a caminar, trotar o correr ayuda a despejar la mente y a liberar estrés.
Autocuidado: es un momento de poca actividad social, por lo que se puede traducir en una oportunidad de mantener una alimentación sana y de atender nuestras necesidades personales.
Potenciar las relaciones sociales: apoyarse en amigos y familiares, llamarlos y conversar con ellos. Compartir las experiencias y empatizar unos con otros.