Residentes de los sectores Villa Estela y Pueblo Nuevo, en la provincia de Barahona, volvieron a experimentar momentos de angustia y desesperación debido a las inundaciones causadas por la crecida de la cañada de Papoi, producto de las fuertes lluvias provocadas por la tormenta Melissa.
La cañada de Papoi, conocida por convertirse en un río durante las lluvias intensas, volvió a causar estragos en la zona, afectando decenas de viviendas y creando desesperación en las familias humildes de los sectores afectados.
«Bueno, a mí se me mojó toda la parte de los trastes; tengo la habitación ahí, todo inundado de agua e imagínate, soy madre soltera, esta situación no es fácil», manifestó Berkis Roja, afectada.
«Es difícil, todo se le moja a uno, se le daña, todo mojado, todo dañado, uno no sabe ni dónde dormir. Se llenó de repente la casa. Se llenó así de repente; nosotros tuvimos que poner todo, una cosa arriba de otra, porque eso fue un desastre», afirmó Jenny Reyes.
«Muchísima agua ahí y el río, ya tú sabes, uno no tiene para dónde coger, imagínense, aguanta ahí, todo el que vive alquilado tiene que aguantar ahí, que sea lo que Dios quiera», comentó Carmen Ortega.
Los residentes de Villa Estela y Pueblo Nuevo expresaron su frustración y desesperanza ante la falta de solución a este problema, que se repite cada vez que ocurren fuertes lluvias.
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«Ha jugado, que llueve aquí en la Caña de Papoi, el agua se mete en toda la casa, no tenemos recursos, ayuda, que le pedimos al gobierno o a las autoridades que nos ayuden, que le metan la mano a la Caña de Papoi, mire cómo está esto aquí lleno de piedras, se meten en la casa los niños, las enfermedades, los mosquitos, aquí no aguantamos esto. Le pedimos ayuda a las autoridades, al presidente», imploró Rafael Peñaló.
«Por aquí no ha venido nada, mi amigo, nosotros nos mantenemos asustados por la vaina del río, mira cómo estamos, las casas se mojaron, todo mojado y uno es lo que se mantiene en calambre. Por aquí no se ha llamado ninguna autoridad, ninguna», denunció Marina Feliz.
La falta de presencia de las autoridades en la zona durante la emergencia fue notable, lo que aumentó la sensación de abandono y desamparo entre los residentes. La situación es preocupante, ya que las inundaciones no solo afectan las viviendas, sino que también provocan la pérdida de pertenencias y enseres personales.
Los residentes de estos sectores urgen a las autoridades a tomar medidas para resolver este problema crónico y evitar que se repitan las inundaciones en el futuro.