Varias calles del Distrito Nacional amanecieron anegadas este jueves tras las intensas lluvias asociadas a la tormenta tropical Melissa, dejando un panorama de contrastes: mientras algunas familias sufrieron pérdidas materiales, en numerosos barrios populares la vida nocturna se mantuvo activa, con música, motores y reuniones en plena alerta roja.
Las precipitaciones provocaron acumulación de agua en distintos sectores, aunque las principales avenidas lucieron despejadas. El flujo vehicular fue menor al habitual y se observó una disminución de pasajeros en paradas de autobuses y carros públicos, una situación que se mantiene desde que las autoridades implementaron medidas preventivas por el paso de Melissa.
De acuerdo con reportes locales, los operativos de mitigación, sumados al llamado a permanecer en casa, contribuyeron a reducir la circulación, lo que favoreció un tránsito más ágil en corredores clave.
Alerta roja y fiesta en los barrios
El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) emitió alerta roja para el Distrito Nacional por la posibilidad de crecidas repentinas, deslizamientos de tierra, caída de árboles, electrocuciones y niveles peligrosos de agua en vías principales y callejones. Sin embargo, en sectores como Villa Juana, Villas Agrícolas y Cristo Rey, grupos de jóvenes y adultos desoyeron las recomendaciones y salieron a las calles.
En estas zonas se constató música a alto volumen, motores transitando por calles anegadas y negocios con alta afluencia, delineando una noche que, para muchos, fue de celebración pese a la emergencia climatológica. Este comportamiento contrasta con los llamados oficiales de prudencia y resguardo en el hogar.
Riesgos advertidos por las autoridades
- Crecidas súbitas en cañadas y drenajes saturados.
- Deslizamientos de tierra en áreas vulnerables.
- Caída de árboles y postes, con potenciales interrupciones eléctricas.
- Electrocuciones por cables expuestos y charcos con energía.
- Altos niveles de agua en calles principales y callejones.
Pérdidas en Villas Agrícolas
Mientras algunos barrios vivían un ambiente festivo, otras familias enfrentaron daños considerables. En la calle Juan Erazo, en Villas Agrícolas, la vivienda de la señora Nina García quedó completamente inundada, afectando gran parte de sus pertenencias. “Lo poco que tengo, todo está mojado”, lamentó García, quien aseguró que no es la primera vez que sufre estragos por lluvias intensas.
Madre soltera y vendedora de mabí y agua, García expresó que cada episodio de precipitaciones representa un riesgo para su hogar y su sustento. “Parte de mis ajuares se dañaron; ya me ha pasado varias veces”, afirmó con evidente preocupación, al tiempo que solicitó soluciones duraderas de drenaje y apoyo para familias en zonas de alta vulnerabilidad.