Santo Domingo, R.D.-En República Dominicana, vivir con una enfermedad de alto costo, también llamadas catastróficas, no solo implica una lucha médica, sino una batalla económica y emocional que afecta profundamente a pacientes y familias.
Cáncer, VIH, enfermedades autoinmunes, hepáticas, renales, hemofilia o trastornos mentales graves son algunas de las más comunes. Los tratamientos pueden superan los RD$10 millones al año en casos como el cáncer.
El Estado, a través del Ministerio de Salud Pública, DAMAC y PROMESE/CAL, ha destinado más de RD$7,500 millones al Programa de Medicamentos de Alto Costo. Aun así, persisten desafíos en sostenibilidad financiera, cobertura de enfermedades raras y equidad en el acceso.
Las cifras hablan por sí solas:
- En 2020, se registraron casi 20 mil nuevos casos de cáncer y más de 12 mil muertes.
- El 40 % del presupuesto de alto costo se destina al cáncer de mama, próstata y pulmón.
- Un millón de dominicanos viven con enfermedad renal crónica; más de 5,200 reciben hemodiálisis activa.
- 6,000 pacientes con trastornos mentales graves fueron atendidos en 2024.
- El INCORT reporta más de 4,400 trasplantes desde 1972 hasta la fecha, incluyendo hígado, médula ósea, riñón y córnea.
El programa Reporte Especial con Julissa Céspedes reveló que el sistema enfrenta además una presión creciente desde los hogares de clase media baja, donde la falta de cobertura total obliga a endeudamientos o abandono del tratamiento.
Dahiana, diagnosticada con lupus, es uno de los tantos rostros detrás de estas estadísticas: «Llevo tres años entre medicamentos, incertidumbre y citas que muchas veces no llegan a tiempo».
Entre las principales recomendaciones para reforzar el sistema están la implementación de farmacoeconomía, la mejora del abastecimiento, transparencia de datos, formación médica para diagnóstico temprano y digitalización de listas de espera.
Porque detrás de cada cifra hay una historia. Y detrás de cada historia, un país que necesita mirar de frente la urgencia de sostener, ampliar y humanizar su política de salud pública.