El Bronx, Nueva York. – La explosión que provocó el colapso parcial de un edificio de la Autoridad de la Vivienda de Nueva York (Nycha) en la avenida Alexander continúa dejando secuelas no solo materiales, sino también emocionales entre los residentes que fueron evacuados de emergencia.
Con prontitud, las familias fueron trasladadas a un centro comunitario cercano donde reciben asistencia de la ciudad y la Cruz Roja Americana. Allí, además de comida, agua y albergue, los desplazados comparten la angustia e incertidumbre que les genera la situación.
Entre los testimonios, Mayra Pellot relató que vio “una bola de fuego” tras escuchar la explosión y que parte de la estructura se desplomó frente a sus ojos. Lidia Maldonado contó que los bomberos ayudaron a evacuarla, aunque desconoce si podrá regresar pronto a su apartamento.
La situación es especialmente crítica para residentes como Flora Santos, quien padece problemas de salud y denunció que no pudo llevar consigo su medicina. “Bajé sin medicina y no dejan pasar a nadie. Me tomé el azúcar y está en 200 y pico y necesito inyectarme”, declaró con preocupación.
Según los vecinos, el olor a gas se detectó desde la medianoche, varias horas antes de la explosión. Eusebia Sosa confirmó que se reportó el penetrante hedor; sin embargo, no se atendió a tiempo. Ahora, las zonas más afectadas corresponden a los apartamentos F y G, ubicados cerca de la chimenea colapsada.
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Impacto emocional y miedo a regresar a los hogares
La concejal del Distrito 8, Diana Ayala, informó que los ingenieros inspeccionarán línea por línea para garantizar la seguridad de los apartamentos. De no ser habitables, van a reubicar a las familias temporalmente en hoteles de la zona.
Mientras tanto, algunos residentes que lograron volver enfrentan la falta de servicios básicos como gas y agua. “Aquí estamos ofreciendo comida y un lugar donde esperar más información”, señaló Desiree Ramos, representante de la Cruz Roja.
La incertidumbre sobre el futuro inmediato, sumada al impacto emocional, ha hecho que muchos vecinos teman regresar, según reconoció la propia concejal Ayala. El incidente revive las críticas hacia el mantenimiento de edificios públicos y abre un nuevo debate sobre la seguridad de los complejos de vivienda en El Bronx.