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Gritos de «autogolpe» y Milei, claves del alzamiento militar de hace una semana en Bolivia

Luis Arce junto a Juan José Zúñiga, el ex comandante general del Ejército de Bolivia.
Luis Arce junto a Juan José Zúñiga, el ex comandante general del Ejército de Bolivia.

La Paz, Bolivia.- Una semana ha pasado desde el alzamiento militar del destituido comandante general del Ejército Juan José Zuñiga contra el Gobierno, en una jornada intensa con soldados armados y tanques, y aunque el repudio de la comunidad internacional fue casi unánime a esta acción, en los últimos días han surgido voces que acusan al mandatario de Bolivia, Luis Arce, de fingir un «autogolpe».

 El expresidente de Bolivia y líder del oficialismo, Evo Morales (2006-2019), y el presidente de Argentina, Javier Milei, por separado, han cuestionado fuertemente la denuncia de «intento de golpe de Estado» acusando al Gobierno de Arce de haber armado un «autogolpe».

Arce y su gabinete se mantienen firmes mientras continúan las investigaciones y aprehensiones de militares presuntamente implicados en la insurrección.

El alzamiento de Zuñiga

El 26 de junio, ciudadanos registraron y compartieron vídeos de tanques y soldados ingresando y bloqueando las entradas de la plaza Murillo. Dicha plaza es el lugar donde se encuentran las sedes del Poder Ejecutivo y del Legislativo en la ciudad de La Paz.

Encabezaba la operación el jefe militar Zuñiga, quien fue destituido por Arce un día antes por dar unas declaraciones sin autorización.

En las mismas Zuñiga amenazó al exmandatario Morales de «capturarlo» si se atrevía a postularse como candidato presidencial.

Los soldados armados y los tanques mantuvieron en tensión al país por varias horas y derribaron las puertas del palacio presidencial. Posteriormente, Arce salió a la entrada y confrontó al excomandante, le ordenó replegarse y de inmediato nombró a una nueva cúpula militar.

Zuñiga se replegó momentos después y fue capturado ese mismo día, posteriormente un juez le dictó seis meses de prisión preventiva.

Durante el alzamiento, Zuñiga le dijo a la prensa que buscaba «cambiar el gabinete de Gobierno», «restablecer» la democracia, liberar a los «presos políticos».

En ese tenor, Zuñiga mencionó a la expresidenta interina Jeanine Áñez y al gobernador opositor Luis Fernando Camacho, ambos procesados por la crisis de 2019.

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Evo Morales llama «mentiroso» a Arce

Día antes, el exmandatario fue de los primeros en advertir «irregularidades» en las Fuerzas Armadas bolivianas. El expresidente Morales incluso publicó en sus redes sociales que se estaba gestando un «golpe de Estado».

Durante el alzamiento, Arce y Morales -quienes están distanciados- tuvieron una breve charla telefónica en donde el actual presidente le previno de insurrección de Zuñiga.

Sin embargo, el domingo Morales cuestionó el «intento de golpe de Estado», llamó a Arce «mentiroso» y planteó que la tesis de la acción de Zuñiga fue un «autogolpe» para que el presidente pudiera «victimizarse» de cara a las elecciones presidenciales de 2025.

En los últimos días, Arce y Morales han intercambiado fuertes mensajes, agudizando aún más su relación y polarizando el partido oficialista Movimiento al Socialismo (MAS).

Milei increpa a Arce y a Lula

El mandatario argentino, Javier Milei, a través de su Oficina del Presidente publicó un comunicado, en donde repudió la «falsa denuncia de golpe de Estado». Del mismo modo, acusó al Gobierno de Arce de tener más de 200 «presos políticos».

También afirmó que «los gobiernos socialistas derivan en dictaduras», comparando a Bolivia con «Cuba, Venezuela, Nicaragua y Corea del Norte».

El martes, en otra publicación, Milei habló del «perfecto dinosaurio idiota», para increpar al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, por cuestionar su posición frente a Bolivia y mencionó que el mandatario brasileño estuvo preso por «corrupción» porque «es comunista».

Finalmente, Milei reafirmó en su mensaje que «se conoce el fraude montado en Bolivia».

Bolivia convoca al embajador argentino

Tras las declaraciones de Milei, el Gobierno de Bolivia convocó al embajador de Argentina, Marcelo Massoni, para rechazar «en absoluto las desinformadas y calumniosas afirmaciones que se realizan en relación al golpe de Estado militar fallido» por parte del presidente argentino.

Asimismo, llamó «en consulta» al embajador de Bolivia en Argentina, Ramiro Tapia, «para que se haga presente en la sede del Gobierno» boliviano.

A Zuñiga «alguien le habló al oído»

En una entrevista con EFE, el presidente Arce afirmó que Zuñiga «quería ser presidente» y que todo el operativo militar contra su Gobierno fue porque «alguien le habló al oído, le calentó la oreja» y le hizo creer que podía asumir el poder mediante la fuerza, «desbancando el Gobierno democráticamente elegido».

Hasta el momento, ya han sido detenidos 21 militares, entre estos tres jefes militares, además, de Zuñiga, a quienes se les está procesando por los delitos de terrorismo y alzamiento armado.

El último capturado fue el jefe militar Vladimir Lupa que, según las autoridades, se desempeñaba como «francotirador» y era comandante de la unidad élite F10.

Además, la Fiscalía de Bolivia conformó una comisión especial para investigar a más de 30 militares y civiles presuntamente implicados en alzamiento de Zuñiga.

Con información de EFE

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