Una de cada tres mujeres en América Latina y el Caribe ha vivido violencia física o sexual, de acuerdo con estadísticas de ONU Mujeres para la región.
Detrás de esos números hay historias que casi nunca llegan a contarse en voz alta: se quedan atrapadas en el cuerpo.
En el episodio 13 del podcast Más allá del titular, conducido por la comunicadora Dayanara Reyes Pujols, el silencio se convierte en tema central. Bajo el título “El silencio duele más, cicatrices invisibles”, la periodista conversa con el ginecólogo y terapeuta sexual y de pareja Dr. Manuel A. Castillo Rodríguez, especialista en terapia de desbloqueo y rehabilitación del piso pélvico y autor del libro Cicatrices invisibles.
Cuando el vaginismo y abuso sexual se encuentran
El doctor explica que el vaginismo es una contracción involuntaria del tercio anterior de la vagina que impide la penetración, incluso de un hisopo o del propio dedo de la paciente. No se trata de falta de amor ni de deseo hacia la pareja, sino de una reacción inconsciente del cuerpo frente a un trauma emocional.
En la consulta, señala, es frecuente descubrir que detrás del vaginismo hay una historia de abuso sexual en algún momento de la vida, o una educación rígida y restrictiva que enseñó a la niña que su cuerpo era “sucio” o intocable. El cerebro, recuerda el especialista, es el principal órgano sexual: guarda el recuerdo del trauma y lo activa justo cuando se intenta una relación con penetración.

Secretos familiares y cicatrices invisibles
El episodio también se detiene en los llamados “secretos familiares”: abusos ocurridos dentro del entorno cercano —padres, vecinos, parientes— que se silencian para proteger la imagen de la familia. Muchas niñas son desmentidas o culpabilizadas, y aprenden a callar. Años después, ese silencio se manifiesta como dolor, miedo, depresión, rupturas de pareja y una vida sexual llena de frustraciones.
Dayanara subraya, además, la falta de educación sexual en hogares y escuelas, el peso del machismo y la poca sororidad entre mujeres que juzgan conductas sin conocer el dolor que hay detrás.

Sanar el cuerpo, la historia y la pareja
La buena noticia es que el vaginismo tiene tratamiento. El doctor Castillo apuesta por un abordaje integral: terapia psicológica, terapia sexual, fisioterapia del piso pélvico y, en muchos casos, la participación activa de la pareja. El objetivo es que la mujer recupere no solo la posibilidad de una relación sexual sin dolor, sino también la confianza en su propio cuerpo y en su derecho al placer.
Para conocer en detalle este tema y sus caminos de tratamiento, mira el episodio completo de Más allá del titular en el canal de YouTube de CDN.