Las tormentas invernales pueden traer consigo fuertes vientos, temperaturas gélidas, hielo y grandes acumulaciones de nieve. Estos fenómenos suelen provocar apagones, interrupciones en los servicios de comunicación y calles y carreteras cubiertas de hielo, lo que aumenta el riesgo de accidentes y emergencias.
Aunque permanecer en casa reduce la exposición a choques automovilísticos y caídas, también existen peligros dentro del hogar, especialmente cuando se utilizan sistemas de calefacción o generadores eléctricos. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, los meteorólogos pueden prever estos eventos con anticipación, lo que permite a las familias prepararse adecuadamente.
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A continuación, una guía clara y organizada sobre qué hacer antes, durante y después de una tormenta invernal.
Antes de la tormenta
La preparación es clave para reducir riesgos.
En el hogar
- Calefaccione su casa de forma segura. Revise estufas, chimeneas y sistemas de calefacción.
- Ilumine su casa de forma segura. Tenga linternas y baterías disponibles; evite el uso de velas sin supervisión.
- Asegure un suministro de agua potable. Las tuberías pueden congelarse.
- Conozca los signos de congelación e hipotermia. Preste especial atención a niños y adultos mayores.
Si se queda varado en el automóvil
En caso de poca visibilidad o carreteras cubiertas de hielo, permanecer dentro del vehículo suele ser la opción más segura.
Siga estas recomendaciones:
- Amarre un trapo de color brillante en la antena para alertar a los socorristas y levante el capó (si no está nevando).
- Coloque en el asiento del pasajero todo lo que necesite del baúl.
- Abríguese completamente, incluyendo la cabeza, con ropa adicional, frazadas o incluso periódicos.
- Manténgase despierto para reducir riesgos asociados al frío extremo.
- Encienda el motor y la calefacción durante 10 minutos cada hora y abra ligeramente una ventana para permitir la entrada de aire fresco.
- Verifique que la nieve no bloquee el tubo de escape para evitar intoxicación por monóxido de carbono.
Durante la tormenta
- Mientras el temporal está activo, la prioridad es mantenerse abrigado y seguro.
- Use generadores y equipos eléctricos correctamente y en espacios ventilados.
- Asegúrese de que bebés y adultos mayores estén bien abrigados.
- Consuma alimentos equilibrados y evite bebidas alcohólicas o con cafeína.
- Vístase en capas y manténgase seco en todo momento.
- Limite el tiempo al aire libre al mínimo indispensable.
Después de la tormenta
Una vez que el clima mejore, comienza la etapa de evaluación y limpieza.
Apoyo comunitario
- Verifique el estado de sus vecinos, especialmente personas mayores o vulnerables.
- Ofrezca ayuda cuando sea posible.
- Limpieza segura
- Retire la nieve con pala o máquina quitanieves.
- Aplique productos para derretir hielo en accesos y caminos.
Antes de palear:
- Estire los músculos y active la circulación.
- Use las piernas para levantar y empujar la nieve.
- Despeje primero las salidas y accesos principales.
- Retire la nieve de puertas y entradas de vehículos para facilitar una posible evacuación.
- Tome descansos frecuentes y evite el sobreesfuerzo.
Techos y estructuras
- Use un rastrillo de techo para reducir el peso de la nieve acumulada.
- Evite subirse al techo; el riesgo de caídas es alto.
- Retire las presas de hielo y supervise su formación durante varios días.
- Seguridad estructural y servicios
- Informe inmediatamente a la compañía eléctrica sobre cables caídos. Nunca toque cables con corriente.
- Revise si hay tuberías congeladas y cierre el suministro de agua si detecta riesgo de ruptura.
- Examine el exterior de la propiedad para identificar daños en techo, revestimiento o jardinería.
Las tormentas invernales pueden ser peligrosas, pero una adecuada planificación, el uso responsable de equipos y la colaboración comunitaria pueden marcar la diferencia. Prepararse con anticipación y actuar con prudencia es la mejor estrategia para proteger vidas y propiedades.