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¿Por qué puede elevarse la presión arterial durante una prueba de esfuerzo?

La elevación de la presión arterial durante una prueba de esfuerzo es una situación que puede generar preocupación en los pacientes, pero no siempre significa que exista un diagnóstico definitivo de hipertensión. Así lo explicó la cardióloga, internista y psicocardióloga Pamela Féliz, quien abordó las múltiples causas que pueden influir en este comportamiento cardiovascular.

La especialista indicó que la prueba de esfuerzo es un estudio de gabinete utilizado en cardiología para evaluar la sospecha de cardiopatía isquémica, es decir, enfermedad de las arterias del corazón. Durante el procedimiento se analizan parámetros como la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el ritmo del corazón, la capacidad funcional y la presencia de síntomas como dolor en el pecho.

Las declaraciones se ofrecieron durante una entrevista en el programa Más que Noticias, que se transmite de lunes a viernes por CDN, canal 37, a las 8:00 PM, donde la especialista explicó tanto a la población general como a profesionales de la salud la importancia de interpretar correctamente los resultados de este estudio.

Medicación y preparación previa

Féliz señaló que uno de los factores más comunes que puede provocar una subida de la presión en la prueba es la suspensión incorrecta de medicamentos. Explicó que los pacientes deben dejar de tomar los betabloqueantes días antes del estudio, según indicación médica, pero deben continuar con otros antihipertensivos como losartán, ramipril, hidroclorotiazida o candesartán.

“Si el paciente llega sin medicarse adecuadamente, la presión puede elevarse más rápido y el estudio debe detenerse, quedando incompleto”, advirtió.

La especialista insistió en que seguir las recomendaciones médicas es clave para evitar resultados que no reflejen la realidad clínica del paciente.

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¿Cómo se realiza la prueba de esfuerzo?

La prueba de esfuerzo se lleva a cabo generalmente en una caminadora, bajo estricta supervisión médica. Puede dividirse en cinco o siete etapas, con una duración aproximada de 15 a 21 minutos. La intensidad aumenta progresivamente y el paciente avanza hasta donde su condición física lo permita.

La doctora aclaró que el ejercicio provoca un aumento esperado de la presión arterial como respuesta fisiológica normal. Sin embargo, cuando se alcanzan cifras excesivamente elevadas, como en una crisis hipertensiva, corresponde al cardiólogo analizar el contexto clínico.

Estrés, ansiedad y “bata blanca”

Desde su enfoque como psicocardióloga, Pamela Félix destacó que factores emocionales como el estrés, la ansiedad, una mala noche de sueño o incluso el temor al procedimiento pueden elevar transitoriamente la presión arterial.

También explicó el fenómeno conocido como “hipertensión de bata blanca”, que ocurre cuando el paciente presenta cifras elevadas únicamente en entornos médicos. En estos casos, estudios como el monitoreo ambulatorio de presión arterial (MAPA) permiten confirmar si se trata de hipertensión sostenida o de una reacción circunstancial.

Diferencia entre respuesta normal e hipertensiva

Féliz precisó que existe una diferencia entre el aumento normal de la presión por el ejercicio y una respuesta hipertensiva anormal. Algunos pacientes pueden presentar elevaciones importantes sin ser hipertensos crónicos, mientras que en otros casos la prueba puede evidenciar el inicio de la enfermedad.

Asimismo, recordó que la hipertensión se conoce como la “asesina silenciosa”, ya que muchas personas pueden tener cifras elevadas sin presentar síntomas. En contraste, la presión baja suele provocar mareos, debilidad, pérdida del conocimiento o sensación de agotamiento.

Finalmente, invitó a la población a no temer la prueba de esfuerzo. Recomendó verla como una herramienta diagnóstica preventiva que puede salvar vidas cuando se interpreta correctamente.

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