Santo Domingo. — Enfrentar un diagnóstico de cáncer suele ser una de las pruebas más duras de la vida, pero para la profesora y pastora Deyanira Santana, esa experiencia se convirtió en un testimonio de fe, fortaleza y confianza en la ciencia.
Su historia comenzó con una sospecha. “Algo me decía que debía revisarme, aunque no sentía nada grave”, recuerda. La decisión de actuar a tiempo fue clave. Paradójicamente, en ese momento Deyanira estaba brindando apoyo espiritual a una compañera que había recibido un diagnóstico de cáncer.
El momento más difícil, confiesa, no fue el tratamiento, sino compartir la noticia con su congregación. “No quería que me vieran con lástima. Quería que me vieran con fe, como alguien que también podía vencer”, expresa con firmeza.
Durante todo el proceso, su esposo, su familia, su fe y su comunidad se convirtieron en su mayor sostén. “Sentí el amor de Dios en cada palabra, en cada gesto y en la ciencia misma. Los médicos fueron instrumentos del Señor para ayudarme a salir adelante”, afirma.
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Con disciplina, esperanza y el acompañamiento de su equipo médico, Deyanira logró superar la enfermedad. Hoy, agradece haber aprendido el valor de escuchar su cuerpo, actuar con responsabilidad y creer sin perder de vista la realidad médica.
Superada la enfermedad, la profesora y pastora Deyanira Santana dedica parte de su tiempo a acompañar a otras personas diagnosticadas con cáncer. Su mensaje es claro: la fe y la ciencia pueden caminar juntas cuando el propósito es vivir con esperanza y propósito.