Santo Domingo. – Sin tapujos, la influyente líder empresarial Circe Almanzar dejó salir su lado más íntimo, mientras compartía un humeante café «En La Greca Podcast» con los periodistas Francisco Medrano, Margaret Ramírez y Karelyn Cuevas.
«La ropa tenía que ser muy sobria porque sino, no te respetaban», reveló entre sorbos, mientras contaba lo difícil que fue abrirse paso como mujer, en una cúpula empresarial dominada principalmente por hombres.
«Los estereotipos han cambiado mucho. Cuando yo empecé en los gremios empresariales, a codearme con cúpulas empresariales, en su mayoría hombres, los estereotipos eran que la mujer no participaba en las reuniones de alto nivel, nos veían como muy emocionales» explicó.
Superando momentos en los que estaba a punto de tirar la toalla, Circe logró convertir ese reto en una huella que hoy día allana el camino a un nuevo liderazgo femenino y al que le hereda una de las principales claves para conquistar espacios: tener siempre una posición «coherente, firme y convincente» en los debates.
La decisión que equilibró roles de madre profesional
Circe se considera actualmente «una abuela empedernida» con su nieto y un par de mellizas que espera con ansias. Un rol que disfruta más luego de salir de la dirección de importantes gremios, como la Asociación de Industrias de la República Dominicana, entidad a la que dedicó más de una década.
Como toda mujer con una carrera altamente demandante, Circe tuvo que sacrificar muchos momentos importantes en la vida de sus hijos, pero, mientras crecían, con el tiempo supo ponerlo todo en perfecto equilibrio.
«Aprendí a tener tiempo de calidad», puntualiza, mientras suelta la taza, para explicar cómo se las ingeniaba a fin de ajustar su agenda de forma tal que los fines de semana fueran exclusivamente dedicados a su familia.
«Si hay algo que yo aprendí fue que mis hijos valoraban a su madre porque la admiraban y esa pasión yo se las trasmití a ellos. A las madres que no se sientan mal, siempre y cuando estén haciendo lo que le gusta» afirmó.
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El reencuentro con su amor del pasado
No hizo falta un carajillo, esa mezcla en su café que suele disfrutar en ocasiones, para que la mujer detrás de la imponente empresaria dejara aflorar su faceta más privada.
Luego de haber enviudado en 2014, Circe Almanzar decidió abrirse al romance nueva vez y cuenta cómo la vida la llevó a reencontrase en el momento oportuno con un amor del pasado.
«Resulta que él me enamoró cuando yo iba a cumplir 15 años. El estaba en la universidad y yo en el colegio», confesó.
A Circe le encanta bailar con su pareja, aunque revela que debe adiestrarlo un poco. Considera que les sale mejor compartir la pasión por la cocina, preferiblemente si es «guisada, con mucho sazón y bien sabrosa». La ejecutiva prepara desde un «cocido» hasta un «rabo encendio».
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¡Su primer trabajo fue a los 6 meses de nacida!
Circe Almánzar, una Doctora en Derecho con vasta especialización en legislatura económica, política, estrategia y asesoría empresarial en prestigiosas academias como la Universidad de Harvard, inició a los 23 años a forjar su impecable trayectoria al frente de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE).
De allí pasó a asumir la Vicepresidencia Ejecutiva de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), en 2004. Una posición que le permitió demostrar una capacidad robusta, logrando fortalecer el sector industrial y dejar una impronta en las grandes reformas y momentos más decisivos que ha atravesado la República Dominicana.
Promovió la aprobación de la Ley de Competitividad e Innovación Industrial que creó Proindustria, Ley sobre Residuos Sólidos, Código Laboral, entre otros tantos proyectos con los que ha servido a la nación.
Pero ese camino de arduo trabajo tuvo sus pininos desde que Circe vino al mundo. «Mi primer trabajo fue a los 6 meses», recordó sonriente ante el último sorbo de café y para sorpresa de muchos, que quizá no conocen que la influyente empresaria «nació trabajando».
Durante su infancia realizó unos 18 comerciales de televisión y, a los 12 años, tuvo su primer programa con el Consejo Nacional de la Niñez (Conani).
Su padre trabajaba en el mundo de las publicitarias donde rápidamente la bautizaron como «la modelito», augurando con esto que se convertiría en un referente de mujer profesional exitosa o, lo que es lo mismo, ¡un modelo a seguir!.