Redacción.- Ana Rodríguez, una mujer emprendedora originaria de Yamasá, participó durante el conversatorio «Emprendimiento y cacao», en el marco de “Semillas para un Futuro Sostenible”, donde resaltó la importancia del empoderamiento femenino en la República Dominicana.
Ana relató cómo, tras el devastador paso del huracán George en 1998, un grupo de mujeres se unió para crear la cooperativa Las Productivas, con el objetivo de transformar el cacao en un producto de alto valor.
«Nos unimos para sobrevivir, pero con el tiempo descubrimos nuestro verdadero potencial», afirmó Ana Rodríguez con orgullo.

Cultura
Durante el evento «Semillas para un Futuro Sostenible», llevado a cabo en el mes de enero en Madrid, invitada por la Fundación Microfinanzas BBVA Ana tuvo la oportunidad de crear bombones de chocolate junto a un chocolatero colombiano, lo que atrajo la atención del renombrado chef Jordi Roca, copropietario de El Celler de Can Roca. En ese momento, no solo se destacó la calidad del cacao dominicano, sino también su poder para conectar diferentes culturas y tradiciones.
Ana Rodríguez personifica la fuerza transformadora de las mujeres dominicanas. Su éxito no solo redefine el papel del cacao en el desarrollo económico del país, sino que también resalta el impacto positivo de un acceso financiero inclusivo en la creación de un futuro más justo y sostenible.
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La reina Letizia
De acuerdo con la reina Letizia, citando a Naciones Unidas, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) son responsables del 70% del empleo a nivel mundial. Muchos de esos pequeños emprendedores se dedican al cultivo del cacao, una actividad que emplea a más de 200,000 personas en la República Dominicana, Colombia y Panamá.
La reina también destacó el enfoque estratégico de la FMBBVA en el uso de la tecnología para reducir desigualdades. Resaltó que, además, estos proyectos se basan en la sostenibilidad, garantizando las necesidades del presente sin comprometer las de las futuras generaciones, mientras se protege el medio ambiente, se fomenta el crecimiento económico y se impulsa el desarrollo social.
Por último, pequeños productores que participan en el proyecto mencionaron que la producción de cacao en estos tres países también contribuye al empoderamiento de las mujeres y a la creación de oportunidades educativas.