Santo Domingo, RD.– El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) emitió precisiones sobre la relación entre las emisiones de deuda externa del Gobierno y el comportamiento de las reservas internacionales. Esto, en respuesta a inquietudes generadas por un artículo publicado en el periódico El Caribe.
La institución explicó que, aunque los recursos provenientes de emisiones externas ingresan inicialmente a cuentas del Banco Central, estos no permanecen de manera indefinida. Y, por tanto, no constituyen un mecanismo permanente de acumulación de reservas internacionales.
De acuerdo con el BCRD, dichos fondos se destinan principalmente al pago de compromisos externos. Y, en algunos casos, al financiamiento de proyectos presupuestados a través del Banco de Reservas.
Recomendamos leer:
Crecimiento en reservas internacionales
El organismo destacó que las reservas internacionales han mantenido un notable crecimiento, al pasar de US$10,751.7 millones en 2020 a US$14,208.7 millones al 31 de julio de 2025. Cifras equivalentes al 11 % del PIB y más de cinco meses de importaciones, superando las métricas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El BCRD atribuyó este fortalecimiento al buen desempeño de sectores generadores de divisas como exportaciones, zonas francas, turismo, inversión extranjera directa y remesas, que en 2024 generaron US$43,842 millones y que en 2025 se proyectan en más de US$46,000 millones.
Criterios de seguridad y liquidez
Asimismo, la entidad señaló que la gestión de las reservas se rige por criterios de seguridad, liquidez y rentabilidad. Y como inversiones en instrumentos altamente seguros como bonos del Tesoro estadounidense y depósitos en instituciones de primer nivel. Estas operaciones han permitido ingresos superiores a US$500 millones en 2023 y 2024, reduciendo el déficit cuasifiscal del Banco Central.
Las precisiones son parte del documento Página Abierta que desarrolla el Banco Central periódicamente, el organismo concluye que la acumulación de reservas responde a la resiliencia de la economía dominicana y a la efectividad de la política cambiaria, más que a los flujos temporales provenientes de emisiones de deuda externa.