La solidaridad y hermandad en que viven estos envejecientes es admirable

San Cristóbal, RD.- En la Casa de Acogida al Envejeciente Nuestra Señora de la Altagracia, se encuentra postrada en una cama una anciana identificada como Ramona Colón, quien está olvidada por sus familiares.

La triste situación en que viven cientos de ancianos en los asilos de República Dominicana cada vez es más común. Unos son visitados de vez en cuando por sus familias, mientras otros son dejados al olvido.

Es el caso de la señora Colón, una ancianita de más de 80 años, que padece de múltiples achaques, y a quien sólo una prima de vez en cuando la visita. Aunque su memoria ya no está lúcida como en años anteriores, aún recuerda que es oriunda de Ocoa, y mantiene firme su fe en Dios en que sus parientes se reencontrarán con ella.

Esta envejeciente fue acogida hace aproximadamente un año por la directora de la casa.

Allí también un hombre de nacionalidad haitiana, del que se desconoce su nombre, fue dejado en estado de abandono, hace 9 meses. Él permanece con una sonda pegada a su cuerpo, y cada día es alimentado con paciencia.

En el hogar de ancianos unas 13 personas cuidan con cautela y mucho amor de los adultos mayores, que viven de la caridad y de las ayudas de pocas entidades.

Brigida Mieses, es la enfermera del lugar, que funciona desde enero del 2008, quien además de solicitar la ayuda de las autoridades para beneficio del asilo, también se encuentra en una condición económica muy crítica.

La solidaridad y hermandad en que viven estos envejecientes es admirable. Francisco, está asilado, y brinda servicios a sus compañeros cada día.

Para ofrecer una mano amiga a la casa de acogida al envejeciente Nuestra Señora de la Altagracia, en el municipio de Villa Altagracia, pueden comunicarse al teléfono 809-559-3319, y aportar con esta noble causa.

Por Jacmi Minaya