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Tragedia Jet Set: un año del derrumbe aniquilador que todavía duele

El derrumbe aniquilador de la discoteca JetSet marcó a la República Dominicana para siempre. Un año después, la sociedad NO logra reponerse de la funesta tragedia que aplastó cientos de vidas en un instante.

Cientos de vidas aplastadas en segundos. Ese fue el trágico desenlace de una serie de eventos diminutos que alertaban, sin éxito, la catástrofe más mortífera en la historia de República Dominicana.

Las cámaras internas de la discoteca JetSet captaron momentos de incertidumbre entre el personal, músicos y clientes que allí festejaban, por el agua que filtraba del techo.

Pasadas las 11:30 de la noche, un pedazo de plafón cayó sobre el abogado Remberto Durán, quien precisamente a semanas de ocurrida la tragedia lo había denunciado frente a las cámaras de CDN.

«A mí me cae un escombro en el hombro a las 11 de la noche del día de la tragedia; esto inquieta a Gregory y la seguridad y acuden donde mí para ver qué me hizo el escombro. Me llevan al baño, me quitan la camisa y yo tengo una herida; eso hizo que Gregory fuera al techo y viera que ya estaba desnivelado», relató Remberto Durán, víctima del Jet Set.

En uno de los ángulos se observa al colaborador Gregory Adames conversar con Maribel Espaillat, una de las propietarias del negocio. Pese al horario desfasado de los equipos audiovisuales, la imagen pudiera validar las reiteradas denuncias del denominado testigo clave de que había advertido sobre el peligro de la estructura.

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Advertencias ignoradas precedieron el colapso mortal

Sin embargo, la fiesta continúa y ocurre lo peor. En fracciones de segundos, la alegría dio paso al dolor. El reloj marcaba las 12:47 de la madrugada del martes 8 de abril cuando el techo de la emblemática discoteca Jet Set en la capital dominicana colapsó, aplastando a cientos de personas que disfrutaban al ritmo del merenguero Rubby Pérez.

Gritos de auxilio se escuchaban bajo los escombros. Unos pocos lograban salir por sus propias fuerzas o asistidos por otros, como se observa en este video a Maribel Espaillat, pero la mayoría quedó atrapada.

Alertados sobre la tragedia, decenas de socorristas acudieron al lugar e iniciaron una retadora labor de rescate que duraría tres días.

Rescate y duelo sacuden al país

El país no bien despertaba y ya las autoridades informaban sobre los primeros 12 cadáveres recuperados. Además, se reportaban unas 46 personas rescatadas con vida que eran trasladadas a centros de salud.

Decenas de personas, sumidas en la desesperación, se aglomeraban en la zona cero del desplome para conocer la suerte de familiares y allegados.

También acudió el presidente Luis Abinader y declaró duelo nacional.

«Esperemos en Dios que le dé fortaleza también a las familias afectadas», manifestó Luis Abinader, presidente de la República.

Conforme avanzaban las horas, se disparaba el número de muertes y se revelaban las primeras identidades, como Nelsy Cruz, gobernadora de Montecristi; el pelotero Octavio Dotel; el diseñador Martín Polanco, entre otros. No fue hasta el día siguiente, en medio de la confusión, que se recuperó el cuerpo de Rubby Pérez.

Las intensas horas de operativo convirtieron la escena en una contradictoria fusión de incertidumbre, esperanza y muestras de solidaridad. Todo esto ante una tragedia de connotación internacional.

Otros corrían a los hospitales o a patología esperando descartar lo peor.

Al cierre del operativo, que integró a cientos de rescatistas locales y de otros países, el general Juan Manuel Méndez reportó la letal cifra preliminar de 220 muertos. Esta cifra aumentaría a 236 semanas después, en lo que calificó como el peor informe de sus 20 años al frente del COE.

«Cada vez que vemos a una persona reclamar por su pariente, nos llenábamos de impotencia», afirmó Juan Manuel Méndez, director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE).

A un año de la tragedia, el momento del desplome retumba contra el olvido en la memoria colectiva. Lo que queda del edificio que alojaba al Jet Set continúa convertido en un santuario en honor del centenar de víctimas. Mientras tanto, la sociedad reclama justicia.

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