El sistema eléctrico dominicano entra en una etapa decisiva de inversión, reorganización y expansión de infraestructura, con una meta concreta: eliminar para finales de 2027 las sobrecargas que todavía obligan a sacar circuitos en momentos de alta demanda.
Así lo afirmó Celso Marranzini, presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad, durante la Entrevista Especial de elCaribe y CDN.
Marranzini aseguró que las distribuidoras están entregando actualmente el 98 % de la demanda energética del país, aunque reconoció que persisten interrupciones asociadas a fallas puntuales, condiciones climáticas, trabajos de mantenimiento y problemas acumulados por años de falta de inversión en distribución.
Según explicó, el sistema ya muestra mejoras importantes, pero todavía arrastra déficits estructurales.
En claves
- Las EDE aseguran que entregan el 98 % de la demanda energética nacional.
- El plan contempla la intervención de 62 subestaciones en distintas zonas del país.
- Marranzini proyecta que para finales de 2027 desaparezcan las sobrecargas que obligan a sacar circuitos.
- La inversión prevista para este año podría superar los US$800 millones.
- El subsidio eléctrico sigue siendo uno de los principales retos fiscales del sector.
Inversión en subestaciones y redes

Uno de los ejes centrales del plan es la intervención de 62 subestaciones en diferentes zonas del país. De acuerdo con Marranzini, se trata del mayor programa de modernización de subestaciones que hayan tenido las distribuidoras eléctricas dominicanas. La inversión total prevista para este año podría superar los US$800 millones, entre recursos locales y financiamiento de organismos multilaterales e internacionales.
El objetivo es reducir pérdidas, mejorar la estabilidad del servicio y evitar que el sistema se vea obligado a desconectar circuitos durante los períodos de mayor consumo, especialmente en verano. Marranzini sostuvo que parte de los problemas históricos del sector se explica por proyectos que lograban bajar pérdidas, pero luego se deterioraban por falta de mantenimiento, seguimiento y continuidad administrativa.
El presidente del CUED también vinculó la transformación del sistema con la expansión de generación. Mencionó proyectos como Energía 2000, San Felipe I, San Felipe II, Manzanillo I y Manzanillo II, además de la necesidad de sustituir plantas viejas y costosas. A su juicio, Punta Catalina fue una adición relevante, pero no puede verse como la solución total del sistema eléctrico nacional.
Subsidio, combustibles y nuevos retos

El subsidio eléctrico fue otro de los temas centrales. Marranzini planteó que debe analizarse de manera desagregada y no solo como una cifra global. Explicó que, dentro del subsidio total que suele estimarse entre US$1,200 millones y US$1,800 millones, alrededor de US$900 millones corresponden al subsidio tarifario que recibe directamente la población.
También señaló que desde hace dos meses las distribuidoras comenzaron a transparentar en las facturas el monto subsidiado por el Gobierno. Según dijo, esta medida permite que los usuarios conozcan cuánto cuesta realmente el servicio y qué parte está siendo cubierta por el Estado. El funcionario agregó que las alcaldías representan otro componente del problema financiero, al asegurar que los ayuntamientos han costado unos US$300 millones por falta de pago regular del servicio.
En el frente internacional, Marranzini explicó que República Dominicana logró protegerse parcialmente ante el alza de combustibles gracias a contratos de carbón y gas natural negociados previamente. Sin embargo, admitió que el fuel oil y el diésel siguen impactando semanalmente los costos de generación. También destacó el avance de baterías y almacenamiento energético, con contratos y licitaciones que buscan mejorar la estabilidad del sistema.