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Pelegrín Castillo afirma que el multilateralismo fracasó y dejó a países como Haití en el abandono

El abogado y dirigente político Pelegrín Castillo, primer vicepresidente de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), afirmó que el actual orden internacional basado en la globalización, el multilateralismo y las cadenas de suministro integradas ha colapsado, dando paso a un escenario de profundas tensiones geopolíticas, reconfiguración de poder y riesgos crecientes para las naciones más vulnerables, entre ellas los países de América Latina y el Caribe.

Castillo sostuvo que el sistema global que emergió tras la caída de la Unión Soviética descansó sobre pilares que hoy se encuentran erosionados, como el multilateralismo, el poder blando y la idea de mercados globales autorregulados. A su juicio, crisis como la del COVID-19, los conflictos energéticos, la guerra híbrida entre potencias y el fracaso reiterado de misiones internacionales en países como Haití evidencian el agotamiento de ese modelo.

Estas consideraciones fueron expuestas durante una entrevista en el programa 55 Minutos con Julissa Céspedes. Transmitido de lunes a viernes por CDN, canal 37, a las 10:00 de la noche.

El dirigente analizó el impacto de los cambios en la política internacional sobre la estabilidad regional y el futuro de las democracias.

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Organismos multilaterales han perdido efectividad real para resolver conflictos

En ese contexto, Castillo señaló que organismos multilaterales como las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio han perdido efectividad real para resolver conflictos, garantizar la seguridad internacional y promover el desarrollo, lo que ha derivado, según explicó, en estados fallidos, guerras prolongadas y un uso instrumental de las ONG y agendas ideológicas para debilitar la soberanía de los Estados nacionales.

El dirigente político atribuyó parte de esta crisis a la alianza estratégica que durante décadas mantuvieron Estados Unidos y China, conocida como “Chimerica”. Esta permitió un crecimiento acelerado, pero generó dependencias críticas en cadenas de suministro, tecnologías estratégicas y recursos energéticos. Indicó que la ruptura de ese esquema ha dado paso a una competencia abierta entre potencias como Estados Unidos, China y Rusia.

Castillo también advirtió sobre lo que definió como el fracaso del multiculturalismo y el avance de nuevas corrientes ideológicas, como el transhumanismo y el tecnofeudalismo. Según afirmó, buscan reconfigurar la condición humana mediante el uso de tecnologías como la inteligencia artificial. Indicó que esto genera riesgos de control social, pérdida de pensamiento crítico y manipulación masiva.

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Pelegrin Castillo: La globalización debilitó a los Estados y fortaleció agendas ideológicas

Al referirse a América Latina, el dirigente consideró que la región ha pagado un alto precio por haberse desentendido del avance de regímenes autoritarios como Cuba y Venezuela, permitiendo que modelos antidemocráticos se expandieran bajo el amparo de discursos ideológicos y alianzas internacionales. En ese sentido, subrayó que la soberanía popular debe ser la base de la soberanía nacional.

Castillo sostuvo que el fenómeno político encabezado por el expresidente estadounidense Donald Trump responde a una reacción interna frente al costo que tuvo para Estados Unidos sostener el antiguo orden global. Afirmó que esa visión impulsa un nuevo enfoque basado en el equilibrio de potencias, la regionalización de la economía y la redefinición de las relaciones hemisféricas.

En el plano regional, propuso reformular instrumentos como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). También retomar un acuerdo continental de comercio justo y fortalecer una Carta de las Américas que priorice la democracia. Asimismo, la seguridad y la cooperación frente a amenazas como el crimen organizado transnacional.

Alerta que la crisis de Haití amenaza la seguridad regional

Pelegrín Castillo llamó a la República Dominicana y a los países del Caribe a asumir una posición estratégica ante la crisis de Haití. Advirtió que su colapso representa una amenaza directa para la seguridad regional. A su juicio, las grandes potencias deben actuar con responsabilidad para evitar que el deterioro del vecino país derive en un conflicto de mayores proporciones.