Durante su última visita al país, en el marco de la Consulta del Artículo IV, el Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmó que la postura de la política monetaria es “en términos generales apropiada”.
Según las estimaciones del Fondo, la tasa de interés de referencia del Banco Central de un 5.25% se ubica en términos reales entre un 1% y un 2%, que es el nivel de la tasa de interés real neutral; es decir, la que sostiene la economía en equilibrio sin estimular demasiado el crecimiento económico ni frenarlo en exceso.
Sin embargo, si se considera la tendencia al alza de la tasa de la inflación, se concluye que las condiciones monetarias se encuentran en un territorio que puede presionar hacia arriba los precios de bienes y servicios.
Por ello, cobra una enorme relevancia que las autoridades evitasen dar una señal de flexibilización monetaria y mantuvieran fija la tasa de referencia en su reunión de la semana pasada.
En el reporte del Artículo IV, el FMI recomendó a las autoridades fortalecer el mecanismo de transmisión de la política monetaria para normalizarla y respaldar el crecimiento económico. En ese sentido, conviene destacar que las medidas excepcionales con tasas de interés subsidiadas que se aplicaron desde marzo de 2020, descritas con mucho detalle en el Recuadro No. 1 del citado informe, elevaron la volatilidad de diversas variables macroeconómicas, entre las que se destaca el tipo de cambio.
El zigzagueo monetario, caracterizado por inyecciones masivas y retiros de liquidez, generó incertidumbre y debilitó el mecanismo de transmisión de la tasa de política monetaria hacia la tasa de interés activa, lo que deterioró la capacidad de impulsar el crecimiento del PIB. Frente a esa realidad, es recomendable volver a la política monetaria basada en el esquema de metas de inflación implementada entre 2012 y 2019.