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Mujer enferma y de escasos recursos clama por manos solidarias para arreglar su casa

En el Distrito Municipal de San José de Matanzas, en la provincia María Trinidad Sánchez, reside doña Marina del Villar, una mujer de aproximadamente 60 años que vive sola y enfrenta graves problemas de salud. Su situación es desesperante, ya que reside en una casucha construida con materiales precarios como tabla de palma y zinc, que están en tan malas condiciones que temen que la estructura colapse en cualquier momento.

Doña Marina se sienta en la entrada de su humilde vivienda con la esperanza de que sus condiciones de vida mejoren. A pesar de la evidente fragilidad de su hogar, ella no tiene los recursos para repararlo. Las maderas de palma que conforman las paredes perdieron su resistencia por el paso del tiempo, y las lluvias y el sol intenso han hecho que se desmoronen poco a poco.


“Es un dolor ver cómo se me cae la casa encima”, nos expresa Marina, con voz temblorosa. Para protegerse de los rayos del sol, ella recurre a trapos, ya que no tiene ventanas que la resguarden. El zinc de su techo parece deteriorado, casi sin vida, y su única comodidad son un par de sillas en las que se sienta, exhausta y con dolor. Asimismo, debido a su salud quebrantada.

Para cubrir los rayos del sol, recurre a trapos, porque no cuenta con ventanas en condiciones, el zinc parece un guayo, y apenas tiene dos sillas para sentar su cuerpo enfermo y cansado por los años. Teme morir en esas condiciones.

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A pesar de las difíciles circunstancias, doña Marina lucha por salir adelante. Para ganarse el sustento, se dirige a la playa todos los días, donde realiza trabajos de limpieza para conseguir algo de comida. Sin embargo, sus fuerzas merman y su situación empeora cada día que pasa.

Ella reside en la comunidad Los Apartamentos del Distrito Municipal de San José de Matanzas, en Nagua, Provincia María Trinidad Sánchez. Para conseguir de comer va a la playa donde hace trabajo de limpieza.

En un mensaje claro y lleno de esperanza, doña Marina hace un llamado a las autoridades. “Le pido al Despacho de la Primera Dama, Raquel Arbaje, y al Presidente de la República, Luis Abinader, que por favor vengan en mi auxilio. “Ya no puedo más con esta situación”, expresa con voz pausada, pero cargada de angustia“.

Para cualquier ayuda a Marina, comunicarse a los teléfonos 829-810-5486 o al 829-557-9337