Santo Domingo. -Dolor, consternación e indignación predominan en el sector La Ciénaga del Distrito Nacional tras la muerte del teniente coronel retirado de la Policía Nacional Carmelo Polanco, quien falleció luego de recibir un impacto de bala mientras compartía con familiares.
La familia Polanco jamás imaginó que la celebración de los 94 años de la madre del occiso terminaría en tragedia. El hecho ocurrió mientras familiares y vecinos compartían en las afueras de la vivienda materna.
Según relatan allegados, alrededor de las 10 de la noche varios agentes policiales llegaron a la zona mientras realizaban labores de patrullaje. En medio de la presencia de los uniformados, uno de los policías motorizados habría realizado un disparo que impactó a Polanco en la espalda baja mientras este permanecía sentado.
El oficial retirado, quien dedicó 37 años de servicio a la Policía Nacional y tenía apenas dos meses de haberse pensionado, fue trasladado a un centro de salud donde fue intervenido quirúrgicamente, pero posteriormente falleció.
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Familiares narran que, tras percatarse de que Carmelo Polanco había resultado herido, se produjo un disturbio entre los presentes y los agentes actuantes. Denuncian además que durante la situación uno de los hijos de la víctima, quien también pertenece a la Policía Nacional, resultó golpeado y despojado de su arma de reglamento.
Familia exige investigación por muerte de oficial retirado
Aseguran además que las cámaras de seguridad instaladas en la vivienda habrían captado lo ocurrido la noche del hecho.
Parientes y vecinos aseguran que la muerte del oficial retirado ha dejado un ambiente de tristeza en toda la comunidad. Al fallecido se le conocía por años de servicio y cercanía con los residentes del sector.
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Los familiares sostienen que este caso no debe quedar impune y exigen una investigación exhaustiva de lo ocurrido la noche del hecho.
El cuerpo de Carmelo Polanco es velado en la casa materna de la familia. Mismo lugar donde ocurrió el hecho que hoy mantiene consternados a residentes de La Ciénaga.
Por Heily Pérez