En 2025, la economía dominicana creció en torno al 2.1%, un nivel inferior a la mitad del crecimiento potencial de largo plazo, que se sitúa cerca del 5%. Incluso esa variación del producto interno bruto (PIB) se colocó por debajo del crecimiento de Estados Unidos, que se estima en un 2.3%, lo cual llama la atención porque, en general, cuando la economía estadounidense crece en un punto porcentual, la dominicana se expande en dos puntos porcentuales.
Hay que destacar que durante los ocho años comprendidos entre 2012 y 2019, el producto interno bruto de la República Dominicana alcanzó una variación anual promedio de un 5.5%. En contraste, entre 2020 y 2025, el crecimiento promedio se redujo a un 3.2% anual. Esto revela que es indispensable analizar las causas que explican dicha desaceleración económica.
De acuerdo con Robert Solow, premio Nobel de Economía en 1987, el crecimiento del PIB se compone de tres aportaciones: la mano de obra, medida por las horas trabajadas; el capital físico, tanto público como privado; y la productividad total de los factores (PTF), que cuantifica la eficiencia con la que se combinan el capital y el trabajo para producir bienes y servicios.
En la República Dominicana, diversos estudios indican que, a largo plazo, casi el 72% del crecimiento de la economía se explica por la acumulación de capital y empleo, mientras que el resto, estimado en 1.5 puntos porcentuales, responde a la variación de la productividad. Sin embargo, entre 2020 y 2025 se registró una significativa desaceleración de la producción, originada en gran parte por la caída de la productividad total de los factores.
Esa caída de la productividad implica que hay que adoptar medidas de política económica, fiscal, monetaria, cambiaria y a nivel micro que reviertan esa situación. Ello es indispensable para crecer y mejorar las condiciones de vida de la población.