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Las lecciones de Balaguer | Jaime Aristy Escuder

En 1990, la actividad económica atravesaba una profunda contracción, los precios subían como la espuma y la popularidad del Gobierno caía de manera estrepitosa. La política económica aplicada desde 1987 generó graves distorsiones que en 1990 provocaron el desplome del 5.5% del producto interno bruto (PIB), una inflación histórica del 80%, el tipo de cambio del peso frente al dólar registró una variación acumulada de un 361% en poco más de cuatro años y la tasa de desocupación se situó en un 23%.

A pesar de la grave crisis económica, social y política, Balaguer convenció a los principales representantes de la sociedad a sentarse en una mesa de negociaciones en agosto de ese año. De ahí surgió el Pacto de Solidaridad Económica, que contó con la mediación de Monseñor Agripino Núñez. Dicho acuerdo redujo las tensiones sociales y originó las condiciones para que se implementase un importante conjunto de reformas estructurales, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, encabezado por César Miquel.  

En septiembre, el presidente Balaguer, un hombre astuto y de temple de acero que parecía no tener miedo a nada ni a nadie, comenzó a ejecutar la reforma arancelaria y luego la tributaria.

La reducción de la tarifa arancelaria promedio, la corrección de las bases imponibles de los bienes importados, el nuevo Código Tributario y las mejoras administrativas implementadas en la Dirección General de Aduanas y en Impuestos Internos incrementaron las recaudaciones, lo que redujo el déficit fiscal. Ya en 1991, se estabilizó el tipo de cambio alrededor de 12.50 pesos por dólar y se moderó la tasa de inflación.

Respecto al mercado cambiario, cabe destacar que las autoridades del Banco Central retornaron al principio de “una sola moneda, una sola tasa”, que se había establecido con la unificación cambiaria de 1985, lo que significó la eliminación de las distorsiones derivadas de la existencia de tasas de cambio múltiples, lo que favoreció las exportaciones y mejoró el saldo de las cuentas externas.

Todo ello ayudó a estabilizar la economía y crear un terreno propicio para que el sector privado saliera de la crisis económica. Balaguer demostró el camino de cómo renovarse desde el poder.

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