Este 14 de julio se cumplen 23 años de la muerte de Joaquín Balaguer, uno de los personajes más influyentes y controvertidos de la historia política dominicana. A pesar del tiempo transcurrido, varias de sus obras siguen siendo parte fundamental del paisaje urbano. Además, su infraestructura nacional y la vida cotidiana del país aún reflejan su legado.
Durante sus prolongados periodos de gobierno (1960-62 de manera provisional, 1966-78 y 1986-96), Balaguer apostó por el desarrollismo y el uso intensivo de la obra pública como pilar de legitimidad y modernización. Sus críticos cuestionaron la falta de transparencia y el autoritarismo de su estilo de gobierno. No obstante, incluso sus detractores reconocen el peso duradero de sus construcciones.
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Obras más emblemáticas
Entre las obras más emblemáticas aún vigentes se cuentan el Centro de los Héroes (La Feria). Este núcleo de instituciones estatales alberga ministerios y oficinas públicas. También el malecón de Santo Domingo, con sus amplias avenidas costeras y sus muros de contención, sigue siendo un paseo marítimo clave y una defensa contra la erosión.
El puente Duarte fue inaugurado en 1956 bajo Trujillo pero reconstruido por Balaguer. Igualmente, los puentes Juan Bosch y Mella (construidos en sus gestiones posteriores) continúan siendo ejes vitales para conectar el Distrito Nacional con Santo Domingo Este.
En Santiago, el monumental puente Hermanos Patiño y el emblemático Monumento a los Héroes de la Restauración son símbolos urbanos. Ambos fueron restaurados durante su gobierno, definiendo así la ciudad.
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La red de canales de riego en el Cibao, como el canal Ulises Francisco Espaillat, sustenta la producción agrícola de la región hasta hoy. También, el mayor aprovechamiento del Yaque del Norte es esencial. El ensanche urbanístico de avenidas como la 27 de febrero y la John F. Kennedy en la capital, junto con la construcción de presas como Tavera y Valdesia, son parte esencial de la infraestructura hídrica y vial del país.
Para algunos, estas obras son el legado tangible de un gobernante que entendía el poder de la infraestructura para transformar el territorio. Para otros, son testimonio de un estilo político que centralizaba el poder y utilizaba la obra pública para afianzar su dominio. A 23 años de su fallecimiento, la huella de Balaguer sigue tan presente como debatida.