En la República Dominicana, la alteración de los símbolos patrios como el Himno Nacional es tipificada como delito por la ley. Situación que ha sido objeto de controversia y debate público.
Un reciente caso involucra a un grupo LGBT que modificó el Himno Nacional y lo presentó en un evento público. Esto provocó una ola de indignación y llevó al Ministerio Público a iniciar una investigación.
La Ley 210-19 sobre símbolos patrios establece sanciones para quienes alteren o irrespeten estos símbolos.
Las reglas establecen sanciones para quienes alteren la letra o el tiempo musical del Himno Nacional, lo utilicen en actos póstumos no meritorios o lo bailen mientras es interpretado.
La Ley 210-19 regula el uso de los símbolos patrios en la República Dominicana y establece sanciones para quienes los alteren o irrespeten. Esta define el ultraje como cualquier expresión afrentosa, invectiva o uso irrespetuoso de los símbolos patrios.
El Artículo 47 de la Ley de Símbolos Patrios de la República Dominicana establece que el ultraje o irrespeto a los símbolos patrios, como la Bandera Nacional, el Himno Nacional y el Escudo Nacional, se castiga con penas de prisión de uno a tres meses y una multa de cinco a veinte salarios mínimos. Además, detalla las acciones específicas que se consideran ultraje, como quemar o destruir la bandera en público, colocar letreros sobre ella o usarla para cubrir un féretro en circunstancias no permitidas.
te recomendamos leer:
¿Cuáles son las alteraciones más comunes que sufren los símbolos nacionales?
Irreverencia
Se castiga con penas de 15 a 30 días de prisión y multas de 1 a 5 salarios mínimos del sector público. Esto aplica en casos como:
Usar la bandera descolorida, raída, mal colocada o sin el escudo correcto, mostrar un escudo con colores incorrectos, interpretar el himno en contextos no solemnes o que no respeten su carácter patriótico.
Ultraje
Es más grave y corresponde a 1 a 3 meses de prisión y multas de 5 a 20 salarios mínimos del sector público. Incluye actos como:
Destruir o dañar la bandera (quemarla, pisotearla, usarla para limpiar, etc.). También modificar el himno cambiando su letra o melodía, interpretarlo de forma no solemne (por ejemplo, convertirlo en música bailable) o incluirlo en eventos inadecuados.