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Iglesia Católica en RD enfrenta crisis interna y pérdida de confianza

Santo Domingo, República Dominicana. – El reciente caso Monseñor Francisco Ozoria, que provocó que lo suspendieran como arzobispo de Santo Domingo por presuntas irregularidades administrativas, ha despertado el debate sobre la crisis interna y la pérdida de confianza que enfrenta la Iglesia Católica en República Dominicana.

Este caso ha producido un impacto institucional que se suma a una cadena de controversias que han sacudido al clero dominicano en la última década.

En el año 2009, el sacerdote Domingo Espinal lo condenaron a 15 años de prisión por violar a un menor de 12 años. Quien pertenecía a la parroquia Inmaculada Concepción en el sector El INVI de la carretera Sánchez, en Santo Domingo Este.   En 2005, un grupo de sacerdotes y feligreses se acusaron por nueve menores del “Hogar La Ciudad de los Niños, San Francisco Javier”, en Higüey, de violación sexual y sadomasoquismo.

Otros casos

Se recuerda que para el 2013, se dio a conocer el caso del sacerdote polaco, Alberto Gil, en Juncalito, Santiago. Quien huyó del país y luego se conoció que estaba escondido en la casa de sus padres en Polonia.

Uno de los casos que estremeció la sociedad y parte del mundo, por su nivel y posición en la Santa Sede, fue el del Jozef Wesolowski. Quien violaba a niños y adolescentes en el malecón del Distrito Nacional.

También se suma a la lista el caso de Juan Manuel Mota de Jesús, conocido como “Padre Johnny”, de la iglesia Catedral de San Pedro, en Constanza. Según las acusaciones, había violado a 15 adolescentes. Para el 2018, el padre Fray Miguel Florenzan Ulloa lo acusaron de haber violado a un joven de 16 años. Que estudiaba en el Colegio Agustiniano, de La Vega, donde laboraba el cura.

La Iglesia Católica dominicana, luego de esta estela de escándalos, enfrenta el reto de reconstruir su imagen pública. Además, reafirmar su papel moral ante una sociedad que exige rendición de cuentas, justicia y coherencia entre el mensaje evangélico y la práctica institucional.

Por: Wilson Mejía.

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