Santo Domingo, RD.- Este lunes, el país fue testigo de una histórica incineración de casi 10 toneladas de cocaína incautada, un decomiso que eleva a 42 las toneladas de drogas confiscadas en lo que va del 2024. La incineración, realizada en el Campamento Militar 16 de Agosto, en Boca Chica, ha desatado una creciente preocupación entre los residentes de las zonas aledañas debido a la densa humareda que se propaga durante el proceso.
El protocolo de incineración de drogas
La incineración de la cocaína forma parte de un protocolo estricto que asegura que los alijos decomisados sean destruidos de manera controlada. El proceso comenzó cuando el veterano periodista Franklin Guerrero, quien estuvo presente en el acto, entregó los paquetes de droga al personal especializado para su verificación. Las autoridades, encabezadas por la directora del INACIF, Sonia Lebrón, confirmaron que el alijo total pesaba 9,868 kilogramos.
El procedimiento incluyó la firma de un informe detallado y la preparación del material. Con el uso de equipo especializado, personal con mascarillas y protección roció combustible sobre las toneladas de cocaína antes de iniciar la quema. La operación se desarrolló sin incidentes, pero la humareda resultante ha generado molestias en la comunidad.
Impacto de la humareda en comunidades cercanas
Aunque el protocolo de quema de drogas se sigue de acuerdo con las normativas de seguridad, la humareda densa ha afectado a los sectores cercanos al Campamento Militar 16 de Agosto. Residentes de zonas como Pedro Brand han expresado su preocupación por los efectos que el humo tiene en la salud, especialmente entre aquellos con problemas respiratorios.
“Este humo abate el barrio entero,” comentó Jhonny Cabrera, residente de Pedro Brand, quien también señaló que la quema se repite dos veces por semana. “Cuando prenden los jueves, esto nadie lo aguanta,” afirmó Alberto Castillo, otro residente de la zona.
Marcelino Reyes, quien tiene una hija asmática, relató que se ve obligado a tomar medidas preventivas cada vez que se realiza una quema. “No sé dónde llevar a mi hija cuando esto sucede,” indicó preocupado por la salud de su niña.
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Solicitan ajustes en el protocolo de quema
A pesar de que la mayoría de los residentes reconoce la importancia de la destrucción de las drogas para combatir el narcotráfico, algunos piden que el proceso se realice en áreas más alejadas de las zonas urbanas para evitar el impacto en la salud de los comunitarios.
“Respetamos el protocolo, pero pedimos que se ejecute más retirado y con un mayor control,” comentó un grupo de vecinos, quienes sugieren que las autoridades tomen medidas adicionales para minimizar los efectos secundarios de la quema, como la dispersión del humo, que en ocasiones afecta la calidad del aire y la salud de los habitantes.
Las autoridades siguen evaluando la situación
Por su parte, las autoridades continúan evaluando la situación. El presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), José Manuel Cabrera Ulloa, indicó que aún se está evaluando el impacto de la incineración y aseguró que se ofrecerán más detalles en los próximos días.
Este histórico decomiso y la subsecuente quema de las casi 10 toneladas de cocaína forman parte de los esfuerzos continuos de las autoridades dominicanas para combatir el narcotráfico en el país. Sin embargo, la preocupación de los residentes subraya la necesidad de considerar el bienestar de las comunidades cercanas en futuros operativos.