Santo Domingo, RD. – En una entrevista realizada en el programa Despierta con CDN, la renombrada experta en lactancia, Michaela Arriaza, enfatizó la trascendental necesidad de proteger, fomentar y respaldar la lactancia materna como un pilar fundamental para el bienestar de los infantes.
Arriaza subrayó que la lactancia no solo constituye el primer y más natural sistema alimenticio para los bebés, sino que también juega un papel crucial en la supervivencia, el desarrollo y el crecimiento de los infantes en todo el mundo.
La especialista lamentó que muchas madres carezcan de información integral acerca de los elementos nutricionales de la leche materna y de las mejores prácticas para amamantar a sus bebés. Señaló que, en consecuencia, muchas de ellas optan por adquirir leche de laboratorio bajo la equivocada creencia de que es más beneficiosa que la leche materna, una percepción que Arriaza considera altamente perjudicial para la salud de los niños.
«Este enfoque es peligroso, ya que no pueden preparar la leche de manera adecuada, y esta falta de precisión puede llevar a la desnutrición», comentó Arriaza. Además, advirtió sobre la alarmante tasa de mortalidad infantil asociada al consumo de fórmulas o leche producida en laboratorio.
El dato
Según un estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización de Naciones Unidas (ONU), menos de la mitad de los recién nacidos reciben leche materna en la primera hora de vida, y esto los hace más vulnerables a las enfermedades y a la muerte. El informe determinó que solo el 44% de los bebés toman leche materna de manera exclusiva durante sus primeros seis meses de vida, una cifra que está por debajo del objetivo de la Asamblea Mundial de la Salud del 50% para 2025.
En relación a las técnicas apropiadas para alimentar y cuidar a los infantes, la experta resaltó la importancia de entender la cantidad adecuada de leche que las madres deben proporcionar a sus bebés desde el momento del nacimiento hasta los primeros seis meses de vida.
Arriaza explicó que durante los primeros dos días después del parto, el estómago del bebé tiene el tamaño de una canica, apenas capaz de contener entre 5 y 7 CC. Dado que una onza equivale a 29 CC, alertó que proporcionar esta cantidad abrumaría el estómago del recién nacido.
En este sentido, la especialista aconsejó que durante los primeros dos días, las madres solo deberían alimentar a sus bebés con un máximo de siete CC.
Sostuvo que a partir del tercer día, el crecimiento del estómago del bebé y el incremento en la producción de leche materna permiten un aumento en la cantidad de alimento. Al respecto, indicó que a los treinta días de nacido, el bebé puede consumir entre 2.5 y 5 onzas en cada toma, en lugar de los escasos dos cc que resistía en los primeros días.
El infante determina la producción
Arriaza recalcó que la demanda o crecimiento del bebé regula la producción de leche en la madre, y les recomienda a mantenerse cerca de sus niños.
Destacó que los infantes atraviesan etapas de crecimiento rápido en las que se aferran a los senos de la madre hasta 20 veces al día, no como señal de insatisfacción, sino como un estímulo para que la producción de leche aumente gradualmente de los 2 cc iniciales a las 2 onzas en el primer mes de nacido.
Otro aspecto que, a juicio de Arriana, merece especial atención, es el relacionado con la lactancia en el trabajo. Señaló que el Código de Trabajo de la República Dominicana establece que la empresa debe otorgar tres descansos a la madre para que pueda extraer y amamantar a su niño, lo cual, según ella, es imprescindible que se cumpla al pie de la letra.
Lactancia materna en la empresa
No obstante, mencionó que en la práctica, muchas empresas optan por permitir que la madre llegue a su lugar de trabajo una hora más tarde o se marche una hora antes, como una forma de cumplir en un solo periodo con la cantidad de minutos que la ley le impone. Sin embargo, la especialista explicó que esto no beneficia a la lactancia, ya que la madre necesita extraer leche del seno cada cierto tiempo, o de lo contrario, disminuirá la producción.
«La madre necesita el espacio, el apoyo y la empatía para extraer su leche y tomar su descanso, no cuando haya tiempo, sino cuando sea necesario. Cada dos o tres horas requiere un descanso para que la producción no disminuya», comentó.
La especialista concluyó enfatizando que la leche materna no se almacena, sino que se produce continuamente en respuesta a la demanda y la estimulación. Esto reafirma su convicción de que, con el estímulo adecuado y un suministro sanguíneo óptimo, la producción de leche materna no se agota durante el período de lactancia.