Santo Domingo, R.D. – En el marco del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, Soraya Lara, presidenta del Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas (Pacam), destacó en Despierta con CDN que la prevención sigue siendo una tarea pendiente en República Dominicana. Según Lara, el país carece de un abordaje integral sobre la violencia de género y de una articulación coherente entre las instituciones estatales.
Aunque el Ministerio Público ha impactado a más de 24,354 hombres a través de centros de intervención conductual, Lara señala que la responsabilidad no debe recaer exclusivamente en el Ministerio de la Mujer y el Ministerio Público. Se requiere una articulación interinstitucional que incluya al sector empresarial y las universidades para cambiar un sistema de creencias arraigado.
Un estudio realizado por Pacam con 2,045 participantes reveló la presencia significativa de pensamientos distorsionados sobre la mujer y la normalización de la violencia tanto en hombres como en mujeres. Lara advierte sobre un recrudecimiento del machismo, especialmente entre los jóvenes, quienes perciben el feminismo como una amenaza.
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Sobre Pacam
Pacam, con más de 22 años de trayectoria, desarrolla diversos programas: intervención comunitaria, atención a víctimas, buenos tratos a la niñez, capacitación para profesionales y atención a hombres con comportamientos violentos. Este último programa ha atendido apenas a 30 hombres en una década, evidenciando la resistencia al cambio.
Lara critica la falta de un discurso contundente desde la presidencia y otras altas instancias gubernamentales sobre los feminicidios. Aunque existen más casas de acogida y oficinas del Ministerio de la Mujer, faltan recursos económicos y personal especializado permanente en todo el territorio nacional.
Entre los principales desafíos, Lara menciona la necesidad de atención psicoemocional para los huérfanos de feminicidios y un protocolo de actuación integral. Finalmente, hace un llamado a los medios de comunicación, empresas y universidades para unir esfuerzos en la transformación de la cultura machista. Esto con la esperanza de lograr cambios significativos en un plazo de cinco años.