El urbanista Marcos Barinas atribuye la vulnerabilidad de la ciudad ante las lluvias a una deuda histórica en infraestructura y planificación, y advierte que las inundaciones no son accidentes sino resultados de decisiones técnicas y sociales acumuladas.
Barinas señaló en Despierta con CDN que aspectos invisibles como el drenaje pluvial, el alcantarillado sanitario y el abastecimiento de agua son claves y que la falta de atención a esos sistemas explica la repetición de inundaciones.
«La vulnerabilidad de las ciudades no puede entenderse como accidente», dijo Barinas, quien resaltó la necesidad de anticipación y mitigación frente a fenómenos meteorológicos.
Explicó que la responsabilidad del drenaje es compartida. También que muchos problemas son de escala metropolitana o territorial, no solo municipal, por lo que requieren articulación entre instituciones.
Barinas puso como ejemplo el colapso de tránsito y anegamientos en el inicio del elevado de la Núñez. Además recordó que intervenciones aisladas deben planificarse coordinadamente para evitar efectos aguas abajo.
Indicó que la ciudad actual es resultado de políticas públicas de décadas. También que no se puede atribuir la situación a un solo gobierno: «esto es un problema de 30, 40 años».

Sobre soluciones, mencionó distintas escalas: acciones territoriales (cuencas hidrográficas), soluciones urbanas (sistemas de drenaje y plantas de depuración). También medidas locales centradas en educación ciudadana y cumplimiento normativo.
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Normativas, permeabilidad y densidad
Barinas señaló que la impermeabilización del suelo por nuevas construcciones y el incumplimiento de normativas de 1998 han aumentado la escorrentía en el polígono central y otros sectores. También que la falta de espacios permeables provoca que calles no diseñadas para tanta pluviosidad colapsen.
Criticó el irrespeto de constructores y la inacción de las entidades fiscalizadoras. Además afirmó que se discute durante años por pequeños ajustes de normativa mientras la ciudad se densifica sin la infraestructura adecuada.
Apuntó que barrios con mejor capacidad de respuesta, por tener drenaje y aceras amplias, son los menos valorados para inversión, mientras el mercado inmobiliario presiona el polígono central con proyectos sobrevaluados.
Como avance, destacó la aprobación de la ley de ordenamiento territorial. Además de su reglamento en la actual administración, que introduce criterios como 9 m² de área verde por habitante. También que promueve planes municipales, aunque advirtió que estas medidas tardarán años en mostrar resultados.
También valoró el rescate de parques urbanos pequeños como una acción positiva. Además lamentó que el último gran parque urbano realizado haya sido el parque mirador del norte y que las intervenciones visibles sigan siendo insuficientes.
Arborización y poda
En relación con la caída de árboles durante las recientes lluvias y vientos, Barinas explicó que la poda inadecuada, frecuentemente realizada por las distribuidoras eléctricas, puede desbalancear los árboles. También aumentar el riesgo de derribo.
Defendió al árbol urbano como elemento protector frente a inundaciones y vientos. También recomendó preservar especies con raíces profundas como robles y caobas cuando se apropiado.
Finalmente recordó que la responsabilidad de la arborización y su manejo corresponde a las alcaldías, que deben articularse con las distribuidoras para gestionar podas y reducir riesgos.
Cerró subrayando que muchas soluciones son técnicas y ocultas, por lo que no se les da visibilidad política, pero son esenciales para reducir la vulnerabilidad de la ciudad ante futuros eventos pluviales.